martes, 30 de junio de 2009

Lugares comunes



El director argentino Adolfo Aristaráin realiza una película sencilla e íntima, y reflexiona sobre la pervivencia de los ideales en un mundo extremadamente material, y la honestidad individual en cuanto al pensamiento y la forma de desarrollarse existencialmente en un contexto desbocado moralmente gobernado por corruptos y delineado en sus pautas básicas por los núcleos de poder.

Es la reflexión vital y consciente de un hombre maduro y en crisis lamentando la perdida de principios y de la merma de un enfoque idealistas individual y colectivo; el amor a la libertad de su propia conciencia y el rechazo a cualquier asomo de adoctrinamiento; la vida con toda su dureza y dificultad pero vista desde su cara más humana y esperanzadora. Una mirada lúcida a un mundo lleno de desengaño y desilusión pero donde destacan los valores universales. También es una historia de amor intenso y reparador, de lealtad calada y profunda, de absoluta fidelidad.

Esta película encuentra su imperturbable y radiante majestuosidad en su calidad de lección de un gran maestro no sólo del cine, sino también de la vida. Un maestro que nos expone una irresistible filosofía en Fernando, su alter ego, un profesor al que, como a tantos otros, jubilan con antelación en la actual Argentina a causa de la crisis. Desde el primer monólogo del protagonista, la belleza de sus palabras, el contenido arrebatadoramente directo y sensacional atrapa la atención del espectador. No dice nada nuevo, no sorprende por su visión, sino por la perfecta exposición de sus ideales, por el valor impagable de cada palabra que es pronunciada en pantalla y que no deja respiro al intelecto del público. Aristaráin nos habla de un mundo lleno de podredumbre, de panfletos políticos e ideológicos acomodados al dinero fácil, al ritmo de una sociedad de consumo y de bienestar. Pero también de una sociedad que, en el momento en que se desmorona, no es compasiva.

Con los fantásticos personajes y los recitales interpretativos de Federico Luppi y Mercedes Sampietro, el director y guionista, el autor en definitiva, nos muestra a unos héroes atípicos por su edad, por su ilusión y su entusiasmo en el crepúsculo de sus vidas. A pesar de la durísima crítica que lanza hacia el sistema, el mensaje de “Lugares comunes” es arrebatadamente esperanzador, gloriosamente entusiasta y colosalmente emotivo. Porque cuando pierden todo, a los protagonistas les queda un tesoro tan precioso como unos ideales libres, sin ataduras, y decidirán llevarlos a cabo, por fin, retirándose en una modesta villa campestre. El amor que se profesan a pesar del paso del tiempo, el goce que manifiestan en sus momentos compartidos, en sus “Lugares comunes”, el apoyo que uno otorga con placer al otro y la inagotable y riquísima conversación que no les ha abandonado en sus decenas de años de matrimonio es, asimismo, una elevada voz a la posibilidad de perpetuar la juventud hasta el mismo día de la muerte o incluso más allá. Y así, esta película, con su prodigiosa presentación de personajes, con su formidable guión, consigue establecer un vivo vín-culo con el público que recibe, con la mente excitada y el corazón abierto, esta película no sólo como una pieza de arte que es, sino también como un gigantesco, maravilloso y universal consejo, un modelo para orientar su vida, un manual para encontrar la felicidad.


jueves, 25 de junio de 2009

El Mandala


La palabra mandala proviene del sánscrito, y significa Círculo Sagrado. Es un símbolo sagrado de sanación, totalidad, unión, integración, el absoluto. Un mandala es básicamente un círculo, es la forma perfecta, y por ello representa el símbolo del cosmos y de la eternidad. Representa la creación, el mundo, Dios, el ser humano, la vida. Podríamos decir que todo en nuestra vida posee las formas del círculo. Desde el universo (el sol, la luna, los planetas) hasta el esquema de toda nuestra naturaleza, los árboles, las flores, etc. Todos siguen una línea circular. ¿Y que decir del átomo o la célula?. Todo lo que nos rodea tiene la forma de círculo. Que al mismo tiempo representan los ciclos infinitos de la vida. Si observamos nuestro cuerpo, nos daremos cuenta que todas nuestras formas son redondeadas, esto nos recuerda que somos sistemas dentro de sistemas, pertenecemos al Absoluto y el Absoluto está en nosotros.

Los mandalas han sido usado por los grupos espirituales desde hace mucho tiempo atrás. Observar o dibujar mandalas puede ayudar a curar la fragmentación psíquica y espiritual, también nos ayuda a manifestar nuestra energía creativa y a reconectarnos con nuestro Ser.

Un mandala puede variar en color y diseño, pero básicamente se conforma de un centro y los cuatro puntos cardinales.

Psicológicamente, los mandalas representan la totalidad de nuestro ser. Dado que reflejan la psique humana. Cada persona responde a ellos instintivamente, más allá de su edad, género, raza, cultura, etc.

Cuando nosotros trabajamos con los mandalas, es decir, si los dibujamos, si los pintamos, si caminamos sobre ellos etc. esto puede ser cómo un viaje hacia nuestra esencia, iluminando zonas del camino que hasta entonces habían permanecido obscuras y hasta ese momento ocultas, permitiendo que brote la sabiduría de nuestro inconsciente.

El mandala es una puerta hacia la zona más íntima del ser humano. Representa la condensación ordenante del universo. Mediante su diseño, contemplación y meditación el ser humano toma contacto con lo espiritual y se hace parte del todo armonioso, trascendiendo sus limitaciones presentes y las ataduras a su mundo material y conceptual.

Meditar con un Mandala

Los mandalas son útiles para la concentración, la atención, activación de la energía positiva, energetización de lugares, meditación profunda para elevar el nivel de conciencia, expander la capacidad de la mente y la memoria.

Dentro de una casa mejora la captación de energía y crea un ambiente de armonía y balance, también nos sirve para transmutar la energía negativa en positiva. Para la salud, nos protegerá de las energías negativas del entorno.

Los mandalas pueden ayudarte en el equilibrio de los chakras, en ese caso habrá que elegir el color adecuado dependiendo de la cualidad que se quiere trabajar. El mandala enviará impulsos a la mente interna llegando a los receptores del cerebro en donde se procesará y se obtendrá una reacción.

Nos ayuda a relajarnos y a encontrar la paz en medio de las dificultades, en un mundo tan complejo y conflictivo en el que muchas veces nos vemos instalados.
En términos religiosos, el mandala representa el área sagrada dentro de la que pueden surgir experiencias espirituales. La experiencia de realizar un viaje espiritual en un lugar sagrado forma parte de una de las principales concepciones religiosas del budismo. Así el mandala es un símbolo de crecimiento espiritual cuyo punto central es la mente. La relación que se establece a través de la contemplación de la geometría del mandala incita a un estado de meditación que ayuda a explorar los rincones de la psique. Las mandales se describen como diagramas del cosmos en un sentido externo y en un sentido interno como guías hacia prácticas de meditación.

En los escritos sagrados del Tibet se dice que durante la meditación uno debe contemplarse a sí mismo y a todas las cosas como un mandala sagrado. La persona que está meditando tiene que situarse en el centro del mandala pensando que es como el buda y que se relaciona integralmente con el intrincado diseño del Universo. Se puede ver a estas imágenes como un diagrama cósmico que nos recuerda nuestra relación con el infinito, que el mundo se extiende más allá de nuestros cuerpos y mentes. Las cuatro puertas que rodean el mandala significan la habilidad de la espiritualidad para desplegarse desde el sitio sagrado hacia otros tiempos y espacios. Los mandalas simbolizan realidades materiales e inmateriales en todos los aspectos de la vida: los círculos celestiales que llamamos Tierra, Sol y Luna, así como círculos de amigos, familia y comunidad.

Significado de los Colores

Un mandala siempre va a ser positivo sea cual sea su color, pero resulta doblemente útil, cuando nosotros ya hemos localizado algún problema, y queremos atacarlo, entonces podríamos ayudarnos eligiendo algún color determinado, el cual actuaría de manera directa, acelerando el proceso.

Tabla de Colores

Rojo, Primer Chakra. Es el color del amor, la pasión, la sensualidad, la fuerza, resistencia, independencia, conquista, impulsividad, ira, y odio. Impulsa la fuerza vital a todo el cuerpo. Incrementa la confianza y seguridad en si mismo, permite controlar la agresividad y evitar querer dominar a los demás. En el aspecto físico proyecta energía la parte inferior del cuerpo, suministra fuerza a los órganos reproductores. Esencia de supervivencia.

Naranja, Segundo Chakra. Energía, optimismo, ambición, actividad, valor, confianza en si mismo, afán de prestigio, frivolidad. Fomenta la tolerancia para socializar y proyectarse con toda la gente. Incrementa la autoestima, ayuda a enfrentar todos los retos para la evolución de la persona. Enseña a utilizar los éxitos o fracasos como experiencias y aprendizajes. Propicia energía positiva para llevar a cabo los proyectos o las metas. En el aspecto físico proyecta energía al intestino delgado y colon, todos los procesos metabólicos y los ganglios linfáticos inferiores.

Amarillo, Tercer Chakra. Es la luz, el sol, alegría entendimiento, liberación, crecimiento, sabiduría, fantasía, anhelo de libertad, envidia, superficialidad. Ayuda liberar los miedos internos. Permite manejar con balance el ego, las desiluciones, todo lo que afecta emocionalmente. Ayuda a canalizar mejor la intelectualidad. En el aspecto físico proyecta energía al aparato digestivo, hígado, vesícula, páncreas, bazo,y riñones.

Verde Cuarto Chakra. Equilibrio, crecimiento, esperanza, perseverancia, voluntad, curación, integridad, bienestar, tenacidad, prestigio. Falta de sinceridad, ambición, poder. Proyecta tranquilidad y balance en lo sentimental. Permite expresar los sentimientos más libremente. Expande el amor interno hacia uno mismo y los demás. Ayuda a liberarse del apego a las posesiones o las falsas excusas. Es el filtro del equilibrio en todo el cuerpo. Ayuda a controlar el sentido de posesión y los celos. En el aspecto físico, proyecta energía vital al sistema circulatorio, cardiovascular, corazón.

Azul Quinto Chakra. Calma, paz, serenidad, seguridad, aburrimiento, paralización ingenuidad, vacío. Ayuda a exteriorizar lo que se lleva por dentro, permitiendo evolucionar a medida que se van dando cambios en la vida de la persona. Evita la frustración y la resistencia para comunicarse la gente, permite tener tolerancia a los pensamientos de los demás. En el aspecto físico proyecta energía a los pulmones, garganta, traquea, ganglios linfáticos superiores y ayuda a evitar las alérgicas y padecimientos de la piel.

Indigo Sexto Chakra. Ayuda a comunicarse con el ser interno, abriendo la intuición. Permite aprender a dejar fluir los mensajes del cerebro, conectando directamente a la inteligencia de la conciencia cósmica. Fomenta el control mental y expande los canales de recepción para percibir la verdad en cualquier cosa o nivel de vida. Estimula la confianza en ser guiado por su propio sentido interior. En el aspecto físico, proyecta energía vital al cerebro, sistema nervioso, sistema muscular y óseo.

Violeta Séptimo Chakra.
Mística, magia, espiritualidad, transformación, inspiración. Pena, renuncia, melancolía. Proyecta el contacto del espíritu con la conciencia profunda del cosmos. Expande al poder creativo desde cualquier ángulo, música, pintura, poesía, arte, permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad y su contacto con la fuente primordial, el creador del universo. Ayuda a no ser extremista o absolutista, con el fin de expanderse explorando las dimensiones de la imaginación y el conocimiento.

Rosa. Amistad, sociabilidad, comunicación, imaginación, humor, encanto, egoísmo, necesidad de reconocimiento. Envía estímulos de equilibrio total en todos los niveles. Amor universal, bondad. Paz interna, autovaloración. Equilibra las emociones, ayuda a liberar los resentimientos, el enojo, la culpa, los celos.

Si lo combinas con el verde o el azul, te ayudará a equilibrar el extremo feminismo y la cursilería. En el aspecto físico, proyecta energía al corazón y te ofrece una curación completa en todos los niveles a través del rayo rosa.

Como dibujar un mandala

Si nosotros queremos construir un mandala, debemos tener en cuenta su esquema básico: Un círculo y cuatro puntos cardinales.

Obviamente esta no es una regla estricta que no se pueda romper, también puede ser que en lugar de que su base sea un círculo puede ser un triángulo, un cuadrado, o un octágono.

A partir de ahí podemos diseñar nuestro mandala y esto ¡es cuestión de creatividad!; puedes decorarlo con imágenes místicas como el símbolo del ying-yang, una cruz, la estrella de David, lunas, estrellas, el sol, flores, aves, paisajes, nubes, figuras geométricas... en fin, busca los diseños que te proyecten paz y tranquilidad.

Como pintarlos:

Busca un lugar tranquilo, y observa detenidamente tu mandala, concéntrate en el, si después de observarlo por un largo rato notas que se mueve ¡es la energía que está en movimiento!.

Es conveniente empezar a pintarlo de afuera hacia adentro, esto nos representa el autoconocimiento de lo externo hacia nuestro centro, hacia nuestro interior. Decide la dirección en vas a pintarlo y trata de mantenerla.

Al elegir los colores puedes hacerlo de manera intuitiva ¡no importa que no combinen! de esta manera podrá descifrar tu estado de ánimo. También podrás hacerlo eligiendo los colores y trata de cambiar tu estado de ánimo de ésta manera.

Tal vez te de sueño en el proceso, si estabas tenso, el mandala está cumpliendo con la relajación, es normal, en este caso es preferible dejarlo ¡y disponte a dormir!.

Si no terminaste el mandala en ese momento, déjalo así, la próxima vez que quieras pintar uno, elige uno nuevo, con colores que vayan más acorde con tu estado de ánimo en ese momento.

Si quieres que el mandala te guíe para el auto-conocimiento, no pienses en formas ni colores, deja que solo te vaya guiando, haciendo lo que en ese momento de manera intuitiva te nazca.

Más allá de su definición como palabra, desde el punto de vista espiritual es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente.

También se le define como un sistema ideográfico contenedor de un espacio sagrado.

Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos. Tienen su origen en la India y se propagaron en las culturas orientales, en las indígenas de América y en los aborígenes de Australia.

En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos.

Jung solía interpretar sus sueños dibujando un mandala diariamente, en esta actividad descubrió la relación que éstos tenían con su centro y a partir de allí elaboró una teoría sobre la estructura de la psique humana.

Según Carl Jung, los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente. Afirmó que el arquetipo de estos dibujos se encuentra firmemente anclado en el subconsciente colectivo.

Los mandalas también son definidos como un diagrama cosmológico que puede ser utilizado para la meditación. Consiste en una serie de formas geométricas concéntricas organizadas en diversos niveles visuales. Las formas básicas más utilizadas son: círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos. Estas figuras pueden ser creadas en forma bidimensional o tridimensional; por ejemplo, en la India hay un gran número de templos realizados en forma de mandalas.

Los diseños son muy variados, pero mantienen características similares: un centro y puntos cardinales contenido en círculos y dispuestos con cierta simetría.

Según la Psicología, el mandala representa al ser humano. Interactuar con ellos te ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar tu creatividad y a reconectarte con tu ser esencial. Es como comenzar un viaje hacia tu esencia, te abre puertas hasta ahora desconocidas y hace que brote tu sabiduría interior. Integrarlas a tu vida te dará centro y la sensación de calma en medio de las tormentas.

El trabajo de meditación con mandalas puede consistir en la observación o el dibujo de éstos. En el primer caso, con sólo sentarte en un lugar cómodo, lograr una respiración rítmica y profunda, y disponerte a observar algún mandala de tu elección, puede llevarte a un estado de relajación y te sentirás más alerta ante los hechos que suceden a tu alrededor. El proceso de observación puede durar entre tres y cinco minutos.

Se recomienda que si estás vinculándote con estas imágenes, comiences por pintarlas. Para ello, escoge un modelo que te inspire, selecciona los instrumentos (colores, marcadores, acuarelas, por ejemplo), y luego instálate en un sitio tranquilo. Puedes colocar música si lo deseas y comienza tu trabajo.

Hay técnicas variadas, todo dependerá del tu estado de ánimo y de lo que el mandala que desees pintar te transmita. Si crees que necesitas ayuda para exteriorizar tus emociones, puedes colorearlas de adentro hacia fuera; si por el contrario, quieres buscar tu centro, píntalas de afuera hacia adentro.

Este es un trabajo que puede hacer cualquier persona, sin importar su edad o religión. Es una práctica sencilla que redundará en beneficios personales y en la consecución del equilibrio interno.


Beneficios de dibujar o pintar mandalas

1) Comienzo de un trabajo de meditación activa.
2) Contacto con tu esencia.
3) Te expresarás mejor con el mundo exterior.
4) Ayuda a expandir tu conciencia.
5) Desarrollo de la paciencia.
6) Despertar de los sentidos. Ver lo que está a tu alrededor con otros ojos.
7) Empiezas a escuchar la voz de tu intuición.
8) Te aceptarás y te querrás más.
9) Te curarás física y psíquicamente.

Formas y sus significados

Los mandalas no son simples dibujos de colores. Todos los elementos que en ellos se integran tienen un significado. Conoce algunos de los más utilizados:

Círculo: movimiento. Lo absoluto. El verdadero yo.

Corazón: sol. Amor. Felicidad. Alegría. Sentimiento de unión.

Cruz: unión del cielo y la tierra. Vida y muerte. Lo consciente y lo inconsciente.

Cuadrado: procesos de la naturaleza. Estabilidad. Equilibrio.

Estrella: símbolo de lo espiritual. Libertad. Elevación.

Espiral: vitalidad. Energías curativas. Búsqueda constante de la totalidad.

Hexágono: unión de los contrarios.

Laberinto: implica la búsqueda del propio centro.

Mariposa: autorenovación del alma. Transformación y muerte.

Pentágono: silueta del cuerpo humano. Tierra, agua, fuego.

Rectángulo: estabilidad. Rendimiento del intelecto. La vida terrenal.

Triángulo: agua, inconsciente (hacia abajo); vitalidad, transformación (hacia arriba); agresión hacia uno mismo (hacia el centro)

¿Qué quieren decir los colores?

El uso de los colores en los mandalas también tiene un significado especial. Su uso está relacionado con el estado de ánimo de quien los pinta o dibuja. Descubre lo que esconde cada tonalidad:

Blanco: nada, pureza, iluminación, perfección.

Negro: muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia.

Gris: neutralidad, sabiduría, renovación.

Rojo: masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.

Azul: tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría.

Amarillo: sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad.

Naranja: energía, dinamismo, ambición, ternura, valor.

Rosa: aspectos femeninos e infantiles, dulzura, altruismo.

Morado: amor al prójimo, idealismo y sabiduría.

Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.

Violeta: música, magia, espiritualidad, transformación, inspiración.

Oro: sabiduría, claridad, lucidez, vitalidad.

Plata: capacidades extrasensoriales, emociones fluctuantes, bienestar.

El sofisticado arte de los mandalas

La arquitectura divina que muestran los mandalas tiene relación directa con la arquitectura terrenal de la tradición budista. En la antigua India los edificios religiosos están estructurados como hogares terrenales para deidades y como bases desde las cuales pueden generar entendimiento espiritual para guiar y enseñar a otros. Versiones en miniatura de templos, stupas y otros edificios funcionan como recordatorio de los lugares sagrados y como símbolos de la presencia de lo divino y la luz espiritual en el mundo de los humanos.

Las imágenes de los mandalas muestran mansiones divinas que contienen deidades (budas), rodeadas por jardines, montañas, lagos, árboles, y seres divinos, legendarios o históricos. Las fronteras de este universo están selladas contra toda influencia negativa por anillos de fuego. Estos mandalas de arquitecturas palaciegas generalmente consisten de un círculo interno que contiene a la (o las) deidad(es) principal(es), contenida(s) en un palacio cuadrado de varios niveles, con aperturas a los cuatro puntos cardinales. El palacio se sitúa en un círculo y fuera de éste pueden encontrarse figuras adicionales. Todas las deidades budistas están reunidas en clanes encabezados por cinco budas. Cada clan ejemplifica un tipo de sabiduría y está asociado con un cierto tipo de personalidad, con un ritual específico, con un color y se le asocia a uno de los cuatro puntos cardinales o el cenit . Cada objeto del palacio tiene un significado, representa algún aspecto de la sabiduría o recuerda al que medita de un principio que lo guía. Cada tipo de mandala enseña una lección distinta.

Cada figura en un mandala tiene varios propósitos: funcionan como una deidad específica, como una manifestación del poder de una deidad central, como un foco de visualización y meditación o como la expresión plástica del camino de progreso espiritual. Cada una juega varios papeles distintos durante los ritos y visualizaciones que presume un diálogo entre la deidad que se encuentra en el corazón del mandala (y en sus componentes) y el practicante que se mueve, metafóricamente, desde fuera del mandala hacia su centro. En este viaje, encuentra que cada partícula del mandala forma parte de un todo, como sucede con el Universo.

La complicada imaginería de los mandalas se explica en textos antiguos (como el Sadhanamala o el Nispannayogavali ), que contienen capítulos enteros dedicados a detallar distintos tipos de mandalas y su simbolismo. También describen los beneficios mundanos y espirituales que se obtienen al crear, mirar, rezar o meditar con un mandala.

Mandala, espacio sagrado. La relación estrecha entre espacio y sacralidad que caracteriza a los mandalas existe en todas las culturas de la historia de la humanidad: puede referirse a una cueva, montaña, gruta o isla o bien a un templo. La peculiaridad de los mandalas es que pertenecen a la tradición cultural del budismo y que tanto sus diseños como la filosofía que las sustenta implican un patrón circular.

En el uso budista, el mandala representa pictóricamente el modelo de un universo perfecto. Para esa tradición de pensamiento, es un símbolo de la iluminación conseguida a través la liberación última y la armonía suprema, pero también a través de una individualidad completamente integrada con su propio ambiente natural y social.

Intrepretación Jungiana del Mandala

Jüng dice del mandala que señala el aspecto más vital de la vida: su completamiento definitivo. Así mismo dice que las cuatro orientaciones que aparecen en ciertos mandalas se relacionan con la necesidad humana de orientación psíquica. Relaciona esto con las cuatro funciones en que divide la conciencia humana: pensar, sentir, intuir, percibir.

En los yantra que representan la unión Shiva-Shakti, Jüng ve la unión de los opuestos, la integración, la unidad. Le interesa la tensión entre los polos, el dinamismo que esto supone, implica un proceso, la creación de algo, un llegar a ser. Asemeja esta unión al círculo mismo que para él es el completamiento de la psique o sí-mismo; también supone la iluminación o la perfección absoluta.

Jüng considera que el hombre moderno está desintegrado, separado de sí-mismo, por esto dice:

" Hoy día el símbolo geométrico del círculo ha vuelto a desempeñar un papel importante en la pintura. Pero con pocas excepciones, la modalidad tradicional de representación ha sufrido una transformación característica que se corresponde con el dilema de la existencia del hombre moderno. El círculo ya no es una figura de un solo significado que abarca todo un mundo y domina la pintura. A veces el artista lo quita de su posición dominante y lo reemplaza por un grupo de círculos negligentemente ordenados. A veces el plano del círculo es asimétrico."

"(...) El círculo es un símbolo de la psique. El cuadrado es un símbolo de materia terrenal, del cuerpo y de la realidad. En la mayoría del arte moderno, la conexión entre esas dos formas primarias es inexistente o libre y casual. Su superación es otra expresión simbólica del estado psíquico del hombre del siglo XX: su alma ha perdido las raíces y él está amenazado por la disociación. (...) Pero la frecuencia con que aparecen el cuadrado y el círculo no debe desdeñarse. (...) esas formas aparecen, a veces, como si fuesen gérmenes de un nuevo crecimiento".

Para Jüng el mandala es una forma arquetípica, de ahí que aparezca en diferentes culturas lejanas entre sí. Al mismo tiempo considera que la comprensión del arquetipo resulta curativa, con lo cual viene a ser lo mismo que meditar largamente sobre la imagen fijando la atención en ella, tal y como proponen las culturas orientales. Al parecer los mandalas más impresionantes son los que surgen directamente de la imaginación sin que haya un pensamiento o propósito preconcebido. Se utilizan para restablecer el orden perdido con anterioridad y especialmente con un propósito creador, dar a la luz algo nuevo que no existía antes; ambos propósitos se complementan.

martes, 23 de junio de 2009

Philip Glass: violin concerto 2nd movement



Philip Glass (Baltimore, 31 de enero de 1937) es un compositor estadounidense de música minimalista. Nació en Baltimore y de niño estudió flauta en el conservatorio Peabody. Más tarde asistió a la escuela de música Juilliard, donde empezó a tocar casi exclusivamente el piano.

Philip Glass es nieto de inmigrantes judíos originarios de Lituania. A los 15 años comenzó un curso acelerado en la Universidad de Chicago donde estudió matemáticas y filosofía. A los 19 años obtuvo su diploma y entró a la Juilliard School de Nueva York donde tuvo como profesor a Darius Milhaud. De 1963 a 1965 partió a estudiar a París con Nadia Boulanger en el Conservatorio americano de Fontainebleau el análisis de composiciones de Johann Sebastian Bach (El clave bien temperado), Mozart (los conciertos para piano), y Beethoven. Glass descubre asimismo el serialismo de Pierre Boulez, pero afirmó que no le produjo « ninguna excitación». Este periodo en París le sirvió para descubrir el teatro de Jean-Louis Barrault en el Odéon y la Nouvelle Vague francesa.

Tras estudiar con Nadia Boulanger y trabajar con Ravi Shankar en Francia, Glass viajó en 1966 al norte de la India, principalmente por razones religiosas, donde entró en contacto con los refugiados tibetanos. Se hizo budista y conoció al Dalái Lama en 1972, así como al poeta Allen Ginsberg. Es un gran defensor de la causa tibetana. Fue su trabajo con Ravi Shankar y su percepción del ritmo aditivo en la música india, lo que le condujo a su singular estilo. Cuando volvió a casa, renunció a todas sus composiciones anteriores al estilo de Darius Milhaud y de Aaron Copland y empezó a escribir piezas austeras basadas en ritmos aditivos y con un sentido del tempo influenciado por Samuel Beckett, cuyo trabajo descubrió componiendo para obras de teatro experimentales.

El poco aprecio que siente hacia los intérpretes y los espacios tradicionales lo llevan a formar su propio grupo musical, el Philip Glass Ensemble, con el que empieza a tocar principalmente en galerías de arte y otros ambientes underground. Estos tiempos durísimos, que abarcaron casi la totalidad de la década de los 70, le obligaron a trabajar como taxista y reparador de electrodomésticos a la vez que componía e interpretaba. La música de esta primera época es extremadamente repetitiva, austera y complicada para el oyente, lo que le supuso una gran incomprensión por parte de la crítica y el público. El propio Glass comentaba que cuando alguien del público se quedaba hasta el final, le invitaban a cenar. Sólo empezó a ser reconocido a partir de su colaboración con el escenógrafo, también minimalista, Robert Wilson, con quien realizó la ópera experimental Einstein on the Beach, un alegato antinuclear con libreto escrito por un psicótico donde cada elemento clásico del género operístico es renovado y alterado de modo consciente. Aun así, a pesar del relativo éxito de la obra, tiene que seguir trabajando como reparador durante un tiempo antes de poder dedicarse totalmente a la música. Habitualmente Philip Glass rehúsa encuadrar sus creaciones dentro del estilo minimalista, definiéndose a sí mismo como un compositor de música con estructuras repetitivas.

La realización de nuevas óperas así como una dulcificación de su estilo a principios de los 80, más accesible para el gran público, hizo avanzar la fama de Glass, así como su relevancia dentro de la cultura musical alternativa. Los primeros escarceos con músicos pop (como Mike Oldfield en su LP Platinum, donde interpreta una pieza de Glass) contribuyeron a darle a conocer en círculos más amplios. Es posible que la fama a nivel mundial y cierto status de genio le llegara a través de la película experimental Koyaanisqatsi, dirigida por Godfrey Reggio y producida por Francis Ford Coppola. A pesar de su fama, su reconocimiento como compositor no es unánime; algunos melómanos e incluso varios compositores contemporáneos suyos tales como Ned Rorem o Milton Babbitt, cuestionan su obra por falta de rigurosidad y consideran su música empalagosa y superficial.

Durante el resto de los años 80 siguió produciendo música en solitario y con su grupo pero no escatimó en colaboraciones con otros músicos, tanto pop como minoritarios o de otras culturas, y en la realización de música de cine. Desde entonces y hasta la actualidad Glass ha orquestado algunas partes instrumentales de los discos de David Bowie Low y Heroes (Low Symphony y Heroes Symphony) así como muchas películas; el biopic dirigido por Errol Morris A Brief History of Time (basado en el libro divulgativo de física de Stephen Hawking); Mishima, de Paul Schrader o Kundun, de Martin Scorsese.

Ya en los años 90 Philip Glass adquirió fama universal. Asimismo, su música durante todo este periodo se ha alejado cada vez más del minimalismo y de sus planteamientos personales iniciales para llegar a posturas más comerciales y llenas de clichés «glasianos», como sus característicos arpegios o transiciones tonales.

Trabajos notables


martes, 16 de junio de 2009

Discurso sobre de la dignidad del hombre


  Roma, epifanía de 1487. A sus veintitrés años, Giovanni Pico della Mirandola pretende pretende defender públicamente sus 900 Tesis sobre la concordia de las diferentes religiones y filosofías. Incapaz de encerrarse en la estrechez de una sola doctrina, Pico muestra que la Verdad no es una sino mútiple y anhela una renovación espiritual de la humanidad. Como apoyo a sus tesis, que serán condenadas, ha compuesto un Discurso sobre la dignidad del hombre que llena igualmente de dignidad a la naturaleza. Ni el género humano ni el mundo están caídos: no hay pecado original sino divinidad por todas partes y, en el caso del hombre entera libertad para fraguar su camino. Pico hace decir al artífice del universo:

  Oh, Adán, no te he dado ni un lugar determinado, ni un aspecto propio, ni un prerrogativa peculiar  con el fin de que tengas el lugar, el aspecto y la prerrogativa que conscientemete eligas... Te he puesto en el centro del mundo para que más cómodamente observes cuanto en él existe. No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni inmortal, con el fin de que tú, como árbitro y soberano artífice de ti mismo...

  El hombre, microcosmos que recapitula el macrocosmos, no depende ya de Dios sino de sí mismo. En el centro de un universo lleno de proporción y armonía, su libertad no es vana arrogancia, sino responsabilidad cósmica. Pero pronto el hombre habrá perdido su lugar en el cosmos y aquella misma libertad será sentida como angustia (Pascal, Kierkegaarrd), nihilismo (Doctoievsky), absurdo (Kafka, Beckett, Sastre...), desarraigo (Heidergger). Náufrago en un universo sin sentido, cuanto mayor sea su inconfesada desorientación más poder ansiará para sentirse a flote. Si Pico elogiaba la versatilidad de la naturaleza humana, el hombre moderno querrá huir de ella para refugiarse en lo rígido y mecánico. En vez de responsabilidad, desplegará una rebelión cósmica. En vez de concordia, devastación de al Tierra.

Muerte en Venecia



Ésta es la historia del compositor Gustav Von Aschenbach, interpretado por Dirk Bogarde. El protagonista escapa a Venecia, aquejado de una grave enfermedad que anticipa que éste será su último viaje. Dentro de los principales recuerdos que hace presente, está la carga de la muerte de su hija y el posterior fracaso de su matrimonio.

Esta etapa, que será la última de su vida, revive las discusiones filosóficas y artísticas que tiene con su colega (Romolo Valli). Si el arte es puramente una creación basada en los sentidos, entendida como una racionalidad kantiana o si se necesita imprimir en una obra lo que siente el alma, es la gran dicotomía que debe enfrentar Gustav en su estadía en Venecia.

Tanto la novela original como la película constituyen, aparte de los sucesos acontecidos a Gustav durante su estancia en Venecia, una ilustración, oda, alegato y homenaje a la belleza perfecta, pura y plena de la que habla Platón en el Fedro y el Banquete. Gustav se encuentra frente a la belleza inalcanzable, bella por sí misma y reflejo de la verdad Obsesionado con la belleza de Tadzio (Bjørn Andresen), ve en él la perfección de la juventud y cuánto extraña la flor de la vida. Tadzio, su objeto de obsesión, no intercambia palabra alguna con él ya que el sentido de perfección no posee carácter mundano, va más allá. ("Aquél que ha contemplado la belleza está condenado a seducirla o morir").

El título de la novela - La muerte en Venecia (Der Tod in Venedig) de Thomas Mann- plantea una doble lectura: el compositor y su mundo van a morir a Venecia o es la muerte de ese mundo antiguo que se hunde como la ciudad de los canales.

Sobrecogedora, "Muerte en Venecia" mantiene al espectador involucrado de tal manera con el amor platónico que se gesta en aquel distinguido hotel, que se puede sentir la decepción y la vida ya marchita. Un hábil juego de cámaras, el rostro sereno de Tadzio, mediante primeros planos en los que se muestra la belleza en su máxima expresión, contrastados con numerosos enfoques de Gustav lleno de sentimiento, angustia y ensimismado en la tragedia, se puede sentir la historia, es posible sentirse enamorado del amor.

Teniendo como banda sonora música clásica que es la pasión de su protagonista, a lo largo del film se oyen fragmentos de Gustav Mahler, los que dan tiempos adecuados a las imágenes que acompaña. Desde Muerte en Venecia, su director, Luchino Visconti, comienza a utilizar piezas musicales ya existentes y a partir de ellas dar un ritmo a las escenas (al contrario de la mayoría de las películas que crean sus propias piezas musicales).

Este recurso fácilmente reconocible, convierte a esta película en una obra de arte que tiene como directriz precocupaciones existenciales, que la mantienen fresca e incólume al paso del tiempo. Gran guión, es la adaptación de una corta novela alemana, "La Muerte en Venecia" del escritor Thomas Mann. La adaptación son diálogos ricos que Bogarde materializa mediante una brillante actuación y que convierten a Muerte en Venecia, sin lugar a dudas, en una película de culto.



Bab'Aziz, el sabio sufí:la belleza estética de este místico poema visual y sonoro


El esqueleto de este cuento cinematográfico inspirado en la vida de Ebrahim Adham. Sobre un desierto avanzan dos figuras, una niña llamada Ishtar y su anciano abuelo ciego, un sufí llamado Bab'Aziz. Buscan la gran reunión de derviches que tiene lugar cada treinta años en un sitio desconocido al que se llega con fe y escuchando el silencio del desierto. Pero sólo descubre el lugar secreto del encuentro aquel que tiene fé y sabe ver el camino con los ojos del corazón y escuchar con el alma las notas silenciosas que susurra el desierto. En este viaje a través de la inmensidad abrasadora de un mar de dunas se cruzarán con otros viajeros en busca del mismo destino: Osman, que sueña con encontrar el palacio y las doncellas que descubriera un día al caer en un pozo. Zaid, cuyo canto sedujo a una bella mujer que se desvaneció al amanecer. Hussein en busca de su realización espiritual. Y finalmente, el príncipe que abandonó su reino para contemplar su alma y abrazar la pobreza del derviche.

Al ser una película sobre la temática sufi, es interesante poder develar algunas alegorías que existen en la película para poder verla de una forma más completa:

  • Una gacela acompaña a Bab'aziz durante toda la película, siendo el punto de encuentro con la historia del príncipe, quien resulta ser él mismo.
  • Para el sufismo, un "Pastor de Gacelas" es un hombre muy sabio, siendo ésta la segunda alegoría del porqué este animal y no otro.
  • En el poema de las mariposas, tampoco es casual este animal, para el sufismo (al igual que muchas otras tradiciones) la mariposa representa el alma del ser humano.
  • En la tapa de la película, existe un error conceptual de la traducción con respecto a su tapa en inglés, esta frase "to find the beloved one must have faith", fue traducida como "Para encontrar aquello que se ama uno debe tener fe", si bien es correcta en el contexto occidental, la traducción debió haber sido "Para encontrar al Amado uno debe tener fe", ya que en la tradición sufi el amante es el sufi y el amado es Allah.
  • La historia de Osman, el hombre que cae al pozo, y encuentra allí a la mujer mas hermosa, que al final termina siendo una ilusión, representa los aspectos de los nafs (personalidades) que constantemente intentan volver a lo ilusorio, aunque esto signifique ir hasta los más profundo de nuestro engaño (tirarse a profundos pozos de agua).
  • Durante toda la película el personaje Hussein (quien busca al derviche pelirrojo que mató a su hermano) es robado y engañado hasta terminar solamente con un taparrabo por vestimenta (alegóricamente habiendo realizado su "vaciado" de todo lo inútil) termina siendo investido por Bab'aziz como un derviche.

Al preguntar Ishtar a Bab'aziz por donde sería la reunión, éste contesta que sólo hay que caminar (transitar un camino espiritual) y tener fe para llegar a la reunión (con Allah).

Nacer Khemir, a caballo entre su origen tunecino y su formación francesa, intenta lanzar un cabo de socorro a su herencia religiosa islámica para tratar de evidenciar los valores esotéricos del Islam a través del reflejo de la espiritualidad innata del sufismo, verdadero custodio del esoterismo islámico. Nadie duda de la licencia de intentar romper esa perversa identificación sistemática del Islam con el extremismo religioso, si bien recurrir a la tradición sufí puede resultar tan extemporáneo e iluso como que el cristianismo haga lo propio con la tradición de nuestros grandes místicos, raíz gnóstica no menos desdeñable pero a día de hoy cercenada por la ignorancia de una religión que ha devenido hueca.

Transcendiendo no obstante la reivindicación política, la cinta recupera y expone a través de una vía iniciática tan ancestral y evocadora como el cuento, una serie de valores universales, inherentes a toda pretensión humanista.


Y en este mundo de sordos de corazón, en el que sólo nos oímos a nosotros mismos, especialmente valiosa resulta su reflexión sobre el concepto de escucha como elemento ineludible del respeto y consideración al prójimo, primer peldaño del amor.

Así en un marco de notas tan básicas, esenciales y puras como las que cobija la inmensidad desnuda del desierto, libre éste de vanalidades, el viaje y el cuento, trascendiendo el tiempo y el espacio, nos llevan de la mano a explorar la riqueza del mundo árabe-musulmán más allá de los prejuicios y caricaturas tendenciosamente alimentadas por los autoproclamados adalides occidentales del bien.

En definitiva una obra para el espíritu, fascinantemente bella, contemplativa, laberíntica y conciliadora, que nos propone un viaje a los terrenos del corazón y del amor, hable éste en cualquiera de sus manifestaciones. Dice el proverbio sufí “Hay tantas maneras de llegar a Dios como seres humanos sobre la Tierra

viernes, 12 de junio de 2009

L. Subramaniam



Emperador del violín

El violinista hindú L. Subramaniam representa la serenidad de un músico hindú, combinada con el magnetismo de una estrella occidental" y, desde muy joven, alcanzó el título de '"iolín Chakravarthy" (Emperador del violín)

GLOBAL FUSION es un disco con gran intensidad musical, contenido y belleza fuera de lo común, con estilos de tradiciones más orientales que occidentales, pero ambos compartiendo el mismo pentagrama bajo la premisa de que la música es el lenguaje universal .

GLOBAL FUSION contiene como obra integral mensajes de armonía que traspasan ritmicamente las barreras políticas y el racismo incivilizado que aún caracteriza a la humanidad de fin de milenio. El Dr. Lakshminarayana Subramaniam, es el violinista hindú con mayor renombre internacional al ser considerado como uno de los intérpretes más extraordinarios de los últimos tiempos, también se le conoce como el "Paganini de la India". Se caracteriza por ser el único capaz de resaltar con excelencia en diferentes géneros, desde la música clásica hindú, pasando por el jazz fusión hasta los clásicos de Occidente. En su fructífera carrera ha trabajado con personalidades como: Sir Yehudi Menuhin (a quien está dedicado este disco), Zubin Mehta, Miles Davis, Chick Corea, entre otros. Ha compuesto la música de soundtracks de películas como Salaam Bombay, Little Buddha y Mahabaratha.

GLOBAL FUSION es una completa experiencia musical que rescata raíces de los cinco continentes para mixtificarlos en forma impecable, cuya herencia recuerda los vínculos que han unido a generaciones enteras.

miércoles, 10 de junio de 2009

La hora del decrecimiento


Jordi Pigem (Filósofo)

En otras culturas, el propósito último de la existencia humana era honrar a Dios o a los dioses, o fluir en armonía con la naturaleza, o vivir libres de las ataduras que nos impiden ser felices, en paz con el mundo. En nuestra sociedad, el propósito último es que crezca el producto interior bruto y que siga creciendo. Y en esta huida hacia delante se sacrifica todo lo demás, incluido el sentido de lo divino, el respeto por la naturaleza y la paz interior (y la exterior si hace falta petróleo). La economía contemporánea es la primera religión verdaderamente universal. El ora et labora dejó paso a otra forma de ganarse el paraíso: producir y consumir. Como ha señalado David Loy, la ciencia económica “no es tanto una ciencia como la teología de esta nueva religión”. Una religión que tiene mucho de opio del pueblo (Marx), mentira que ataca a la vida (Nietzsche) e ilusión infantil (Freud).


La sociedad hiperactiva. Entre los años 2000 y 2004, según el New York Times, el porcentaje de niños norteamericanos que toman fármacos para paliar el trastorno de déficit de atención e hiperactividad creció del 2,8 al 4,4%. También aquí, según el Departament d’Educació, es el trastorno infantil con mayor incidencia. No hay noticia de la hiperactividad en toda la literatura clásica (como no sea en el mito de Hércules, que proeza tras proeza avanza hacia la locura y la autodestrucción). Es una enfermedad contemporánea. Y refleja muy bien la sociedad contemporánea: una sociedad hiperacelerada, insaciablemente ávida de noticias y novedades, y sometida a tal avalancha de información, anuncios, estímulos y distracciones que la capacidad de atención se aturde y se encoge. Cuantos más reclamos por minuto, menos capacidad de concentración. Las noticias muestran un drama en Bagdad o en una patera, y antes de que uno tenga tiempo de asimilar la magnitud de la tragedia se pasa a la actualidad deportiva o a una falsa promesa publicitaria. ¿Sorprende que los niños, creciendo en el seno de una sociedad hiperactiva y con déficit de atención, reproduzcan las tendencias que ven a su alrededor?

La economía contemporánea vive de crecer. Pero nada crece siempre. Las personas, por ejemplo, crecemos en la infancia y en la adolescencia. Después ya no crecemos, pero tenemos la oportunidad de madurar. La hiperactividad y el crecimiento tienen mucho de adolescente. Parece que a nuestra sociedad le ha llegado la hora de dejar atrás el crecimiento adolescente y empezar a madurar.

Pacificar la economía. El mundo se ha convertido en un gran taller, que produce para que podamos consumir a fin de que podamos seguir produciendo. Pero el nivel de consumo “normal” en un país como el nuestro es ya insostenible. Si toda la humanidad viviera como los catalanes, necesitaría los recursos de tres Tierras; si viviera como los norteamericanos, necesitaría seis. La factura por este desequilibrio la pagan la naturaleza y el Tercer Mundo, y si nada cambia la pagarán, multiplicada, nuestros nietos. 

Como Karl Polanyi explicó en La gran transformación, es cosa inaudita que toda una cultura esté sometida al imperio de lo económico, en vez de ser la economía, como lo fue en todos los lugares y épocas hasta no hace mucho, un área ceñida a consideraciones éticas, sociales y culturales. Por arte de magia, hemos insertado la sociedad en la economía en vez de la economía en la sociedad. Aunque se cree por encima de todas las cosas, la economía global es solo una filial de la biosfera, sin la cual no tendría ni aire ni agua ni vida. Una economía sana estaría reinsertada en la sociedad y en el medio ambiente, y cada actividad económica (incluido el transporte) tendría que responsabilizarse de sus costes sociales y ecológicos. En semejante sociedad, sensata pero de momento utópica, los alimentos biológicos y locales serían más baratos que los de la agricultura industrial, que hoy contamina y se lava las manos. 

El economista rumano Nicholas Georgescu-Roegen, inspirador del decrecimiento junto a pensadores como Ivan Illich y el recientemente fallecido Baudrillard, se dió ya cuenta de que “cada vez que tocamos el capital natural estamos hipotecando las posibilidades de supervivencia de nuestros descendientes”. Una economía en paz con el mundo seguiría el principio de responsabilidad de Hans Jonas: “Actúa de manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida genuinamente humana sobre la tierra”. Los pueblos indígenas que se guiaban por el criterio de la séptima generación (ten en cuenta las repercusiones de tus actos en la séptima generación, es decir, en los tataranietos de tus bisnietos) sabían de sostenibilidad más que nosotros.

El decrecimiento, movimiento que en los últimos años está tomando fuerza en Francia (décroissance) e Italia (decrescita), más que un programa o un concepto es un eslogan para llamar la atención sobre cómo la economía hiperacelerada está arruinando el mundo, un timbrazo para despertarnos de la lógica fáustica del crecimiento por el crecimiento. El economista Serge Latouche, decano de la décroissance, señala sin embargo que “el decrecimiento por el decrecimiento sería absurdo”, y que sería más preciso (aunque menos elocuente) decir acrecimiento, tal como decimos ateo. Se trata de prescindir del crecimiento como quien prescinde de una religión que dejó de tener sentido. En el medio está el remedio.  

Es parte de la sabiduría tradicional de muchas culturas constatar que la plenitud va ligada no al cuanto más mejor sino a al justo medio. Ya el oráculo de Delfos advertía: “de nada demasiado”. El confucianismo enseña que “tanto el exceso como la carencia son nocivos”, y en el clásico libro taoísta de Lao Zi se lee que sólo “quien sabe contentarse es rico”. La misma idea está presente en las palabras de un jefe indígena norteamericano (micmac) dirigidas a los colonos blancos: “aunque os parecemos miserables, nos consideramos más felices que vosotros, pues estamos satisfechos con lo que tenemos”. Y no falta en la tradición judeocristiana: “no me des pobreza ni riqueza” (Proverbios); “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos” (Mateo). Incluso uno de los padres de la american way of life, Benjamin Franklin, escribió “El dinero nunca hizo feliz a nadie, ni lo hará… Cuanto más tienes, más quieres. En vez de llenar un vacío, lo crea”. El consumo pretende ser una vía hacia la felicidad, pero es como una droga que requiere cada vez dosis mayores. Hace poco salió a la luz un Happy Planet Index que sitúa a Vanuatu, archipiélago tropical, económicamente “pobre”, como el país más feliz. Le siguen diversos países caribeños. España ocupa el lugar 87. Y Estados Unidos el 150, ya cerca de Burundi, Swazilandia y Zimbabue, que cierran la lista.

La crisis ecológica es la expresión biosférica de una gran crisis cultural, una crisis derivada del modo en que percibimos nuestro lugar en el mundo. Buscamos el sentido de la vida en la acumulación, mientras el mar se vacía de peces y la tierra de fauna y flora silvestres. Liberarnos de la idolatría del consumo y del crecimiento por el crecimiento requiere transformar el imaginario personal y colectivo, transformar nuestra manera de entender el mundo y de entendernos a nosotros mismos. Un criterio para ello es abandonar la sed de riqueza material en favor de otras formas de plenitud. No se trata de ascetismo. Al fin y al cabo, la revista Décroissance lleva como subtítulo Le journal de la joie de vivre. No implica disminuir el nivel de vida sino concebirlo de otra manera. Se trata, en la línea de iniciativas que van desde el slow food de Carlo Petrini a la simplicidad radical de Jim Merkel, de fomentar la alegría de vivir y convivir, de desarrollarnos en el sentido de dejar de arrollarnos unos a otros, de crecer en tiempo libre y creatividad, crecer como ciudadanos responsables de un mundo bello y frágil. 

Extraído del blog colectivo "Crisis Económica 2010"

La Odisea de Occidente


Como Ulises en la Odisea, Occidente ha emprendido un rumbo lleno de peripecias, descubrimientos, horrores y maravillas. Para bien y para mal, Occidente ha cambiado la faz de la Tierra en los ultimos siglos, pero ahora parecemos desorientados naufragos tras haber empezado a zobrar contra los limites ecologicos del planeta y contra los limites de la propia condicion humana. Sin embargo, como Ulises, aun podemos poner proa a Itaca, el origen que nos aguarda.

La Odisea de Occidente nace del reconocimiento de que el despliegue de la mentalidad occidental, junto a sus multiples prodigios, nos ha introducido en un laberinto de dificil salida. Las tres partes del libro de Jordi Pigem apuntan al ayer, al hoy y un posible mañana: se esboza la genealogia de la mentalidad occidental moderna; se sacan a la luz claves ocultas de la realidad contemporanea y se intenta señalar puntos de referencia para poner rumbo hacia un horizonte de equilibrio y plenitud: reunir semillas que puedan contribuir a nuestra reconciliacion con la naturaleza humana. Finalmente, se exponen y comparan las distintas claves de la mentalidad moderna y de la naciente mentalidad ecologica. La Odisea de Occidente, escrita en tono agil y conciso e integrando diversos estilos, es una obra insolita que aborda con audacia y rigor las cuestiones de fondo del mundo de hoy.

miércoles, 3 de junio de 2009

Romanticismo e Ilustración

Siguiendo las investigaciones de la escuela historicista y sociológica alemana y la doctrina marxista de György Lukács, Arnol Hauser elabora una teoría del arte en la que analiza los fenómenos artísticos en estrecha relación con su contexto histórico y social y los fenómenos socioeconómicos. Rechaza la autonomía de las artes, ya que éstas están formadas por factores materiales que son interdependientes. En su opinión, cada sociedad tiene un estilo específico. Por ejemplo, según él, la sociedad aristocrática prefiere un estilo rígido y tradicionalista, mientras la sociedad democrática prefiere elementos más naturales y un arte más cercano a la ciudadanía.

Hauser ve claramente la oposición entre el clasicismo y el racionalismo, defendido por la ilustración, y el romanticismo del poeta Novalis. Para Novalis la poesía es como el arte de mostrase ajeno de manera atractiva; el arte de alejar un objeto y sin embargo hacerlo conocido y atractivo. Para este poeta todo puede ser romantizado si se da a lo ordinario un aspecto misterioso, a lo conocido la dignidad de lo desconocido, a lo infinito una significación infinita. Esto es el Romanticismo.

En el clasicismo racional e ilustrado se habla de la dignidad de la razón, del conocimiento, del saludable sentido común, del inteligente y sobrio sentido de los hechos concretos. Estas ideas ilustradas están en confrontación directa con lo descrito por Novalis, y marcaran dos formas de entender la cultura, la sociedad, la vida, desde la postrimerías del siglo XVIII, pasando todo el siglo XIX, hasta el sigo XX en sus diferentes manifestaciones culturales.

martes, 2 de junio de 2009

La frustrada revolución en China: la matanza de Tiananmen


La muerte de Mao Zedong abrió una profunda crisis política en la China comunista que finalmente concluyó en 1980 con el ascenso al poder de Deng Chiaoping. Con la nueva dirección China se abrió a Occidente: Deng viajó a Washington, se firmó un acuerdo comercial chino-japonés y se llegó a un arreglo amistoso con el Reino Unido para la vuelta de Hong Kong a la soberanía china. Paralelamente, se emprendió una profunda reforma económica introduciendo elementos puramente capitalistas como la limitación del control estatal, los incentivos a la producción y al consumo y la apertura a las inversiones extranjeras.

El éxito económico fue espectacular y el país crecía a fines de los ochenta a tasas superiores al 10% interanual del PIB. Sin embargo, en el caso chino no se aplicaron reformas de tipo político, las libertades civiles y políticas estaban ausentes y el Partido Comunista siguió manteniendo férreamente el control político del país.

Los ecos de la perestroika llegaron hasta china y en 1989 una oleada de protestas, principalmente protagonizadas por estudiantes, recorrió la geografía china. La "Primavera de Pekín" floreció y el 20 de mayo de 1989 le situación estaba fuera del control de las autoridades comunistas; más de un millón de manifestantes llenaron las calles. El 29 de mayo, los estudiantes demócratas erigieron una estatua en la plaza de Tiananmen a la "Diosa de la Democracia".

Mientras, se jugaba una partida interna en la cúspide del poder comunista entre partidarios de la negociación y defensores de la represión. Finalmente, estos últimos se impusieron y el 3 de junio de 1989, unidades militares del Ejército Popular Chino aplastaron la revuelta. Pese al secretismo de las autoridades chinas, se calcula en centenares de muertos y miles de detenidos el coste social de la represión.

Alfa Rococo. Les jours de pluie



Les journées de pluie ont noirci le décor
Et les nouvelles sont mauvaises encore
Les gens se font beaucoup moins de bien que de tort
Sur tes deux oreilles tu dors encore
Des dizaines de tempêtes ont soufflé
Des éclairs ont tonné par milliers
La rivière a même de son lit débordé
Toi tu devrais peut-être y rester
Rendors-toi

La tourmente est encore au centre de l'histoire
S'ils sont même arrivés à la voir
Que cette chose déchue qu'on appelle l'espoir
Disparaît tranquillement dans le noir
Quand le bleu du ciel sera voilé
Que le soleil ne pourra plus percer
Lorsque ce jour viendra et que je partirai
Crois-moi je te réveillerai
Rendors-toi

Rendors-toi
C'n'est pas encore la fin du monde
Pas encore la dernière seconde
Ce jour de pluie bientôt cessera
Rendors-toi

Les journées de pluie ont noirci le décor
Et les nouvelles sont mauvaises encore
Les gens se font beaucoup moins de bien que de tort
Sur tes deux oreilles tu dors encore
Si les pleurs sur les joues ont coulé
Et le temps plus rien ne peut changer
Lorsque ce jour viendra et que je partirai
Crois-moi je te réveillerai
Rendors-toi

C'n'est pas encore la fin du monde
Pas encore la dernière seconde
Ce jour de pluie bientôt cessera
Rendors-toi