martes, 16 de junio de 2009

Bab'Aziz, el sabio sufí:la belleza estética de este místico poema visual y sonoro


El esqueleto de este cuento cinematográfico inspirado en la vida de Ebrahim Adham. Sobre un desierto avanzan dos figuras, una niña llamada Ishtar y su anciano abuelo ciego, un sufí llamado Bab'Aziz. Buscan la gran reunión de derviches que tiene lugar cada treinta años en un sitio desconocido al que se llega con fe y escuchando el silencio del desierto. Pero sólo descubre el lugar secreto del encuentro aquel que tiene fé y sabe ver el camino con los ojos del corazón y escuchar con el alma las notas silenciosas que susurra el desierto. En este viaje a través de la inmensidad abrasadora de un mar de dunas se cruzarán con otros viajeros en busca del mismo destino: Osman, que sueña con encontrar el palacio y las doncellas que descubriera un día al caer en un pozo. Zaid, cuyo canto sedujo a una bella mujer que se desvaneció al amanecer. Hussein en busca de su realización espiritual. Y finalmente, el príncipe que abandonó su reino para contemplar su alma y abrazar la pobreza del derviche.

Al ser una película sobre la temática sufi, es interesante poder develar algunas alegorías que existen en la película para poder verla de una forma más completa:

  • Una gacela acompaña a Bab'aziz durante toda la película, siendo el punto de encuentro con la historia del príncipe, quien resulta ser él mismo.
  • Para el sufismo, un "Pastor de Gacelas" es un hombre muy sabio, siendo ésta la segunda alegoría del porqué este animal y no otro.
  • En el poema de las mariposas, tampoco es casual este animal, para el sufismo (al igual que muchas otras tradiciones) la mariposa representa el alma del ser humano.
  • En la tapa de la película, existe un error conceptual de la traducción con respecto a su tapa en inglés, esta frase "to find the beloved one must have faith", fue traducida como "Para encontrar aquello que se ama uno debe tener fe", si bien es correcta en el contexto occidental, la traducción debió haber sido "Para encontrar al Amado uno debe tener fe", ya que en la tradición sufi el amante es el sufi y el amado es Allah.
  • La historia de Osman, el hombre que cae al pozo, y encuentra allí a la mujer mas hermosa, que al final termina siendo una ilusión, representa los aspectos de los nafs (personalidades) que constantemente intentan volver a lo ilusorio, aunque esto signifique ir hasta los más profundo de nuestro engaño (tirarse a profundos pozos de agua).
  • Durante toda la película el personaje Hussein (quien busca al derviche pelirrojo que mató a su hermano) es robado y engañado hasta terminar solamente con un taparrabo por vestimenta (alegóricamente habiendo realizado su "vaciado" de todo lo inútil) termina siendo investido por Bab'aziz como un derviche.

Al preguntar Ishtar a Bab'aziz por donde sería la reunión, éste contesta que sólo hay que caminar (transitar un camino espiritual) y tener fe para llegar a la reunión (con Allah).

Nacer Khemir, a caballo entre su origen tunecino y su formación francesa, intenta lanzar un cabo de socorro a su herencia religiosa islámica para tratar de evidenciar los valores esotéricos del Islam a través del reflejo de la espiritualidad innata del sufismo, verdadero custodio del esoterismo islámico. Nadie duda de la licencia de intentar romper esa perversa identificación sistemática del Islam con el extremismo religioso, si bien recurrir a la tradición sufí puede resultar tan extemporáneo e iluso como que el cristianismo haga lo propio con la tradición de nuestros grandes místicos, raíz gnóstica no menos desdeñable pero a día de hoy cercenada por la ignorancia de una religión que ha devenido hueca.

Transcendiendo no obstante la reivindicación política, la cinta recupera y expone a través de una vía iniciática tan ancestral y evocadora como el cuento, una serie de valores universales, inherentes a toda pretensión humanista.


Y en este mundo de sordos de corazón, en el que sólo nos oímos a nosotros mismos, especialmente valiosa resulta su reflexión sobre el concepto de escucha como elemento ineludible del respeto y consideración al prójimo, primer peldaño del amor.

Así en un marco de notas tan básicas, esenciales y puras como las que cobija la inmensidad desnuda del desierto, libre éste de vanalidades, el viaje y el cuento, trascendiendo el tiempo y el espacio, nos llevan de la mano a explorar la riqueza del mundo árabe-musulmán más allá de los prejuicios y caricaturas tendenciosamente alimentadas por los autoproclamados adalides occidentales del bien.

En definitiva una obra para el espíritu, fascinantemente bella, contemplativa, laberíntica y conciliadora, que nos propone un viaje a los terrenos del corazón y del amor, hable éste en cualquiera de sus manifestaciones. Dice el proverbio sufí “Hay tantas maneras de llegar a Dios como seres humanos sobre la Tierra

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por la información, la película es realmente bella en lo plástico y en su sabiduría.
Una observación, el místico más allá de la religión que profesa, profundiza en su alma y allí es donde encuentra a Dios (sin forma, sí con significado). Por eso el místico tiene rasgos tan comunes independientemente de su tradición religiosa y nunca puede estar fuera del tiempo. Ojalá hubiera más peliculas así, para despertarnos un poco.

José María Calzada López dijo...

Gracias por tu comentario. Estoy absolutamente de acuerdo con tu puntualización. Lo divino esta en nuestro interior