martes, 16 de junio de 2009

Muerte en Venecia

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Ésta es la historia del compositor Gustav Von Aschenbach, interpretado por Dirk Bogarde. El protagonista escapa a Venecia, aquejado de una grave enfermedad que anticipa que éste será su último viaje. Dentro de los principales recuerdos que hace presente, está la carga de la muerte de su hija y el posterior fracaso de su matrimonio.

Esta etapa, que será la última de su vida, revive las discusiones filosóficas y artísticas que tiene con su colega (Romolo Valli). Si el arte es puramente una creación basada en los sentidos, entendida como una racionalidad kantiana o si se necesita imprimir en una obra lo que siente el alma, es la gran dicotomía que debe enfrentar Gustav en su estadía en Venecia.

Tanto la novela original como la película constituyen, aparte de los sucesos acontecidos a Gustav durante su estancia en Venecia, una ilustración, oda, alegato y homenaje a la belleza perfecta, pura y plena de la que habla Platón en el Fedro y el Banquete. Gustav se encuentra frente a la belleza inalcanzable, bella por sí misma y reflejo de la verdad Obsesionado con la belleza de Tadzio (Bjørn Andresen), ve en él la perfección de la juventud y cuánto extraña la flor de la vida. Tadzio, su objeto de obsesión, no intercambia palabra alguna con él ya que el sentido de perfección no posee carácter mundano, va más allá. ("Aquél que ha contemplado la belleza está condenado a seducirla o morir").

El título de la novela - La muerte en Venecia (Der Tod in Venedig) de Thomas Mann- plantea una doble lectura: el compositor y su mundo van a morir a Venecia o es la muerte de ese mundo antiguo que se hunde como la ciudad de los canales.

Sobrecogedora, "Muerte en Venecia" mantiene al espectador involucrado de tal manera con el amor platónico que se gesta en aquel distinguido hotel, que se puede sentir la decepción y la vida ya marchita. Un hábil juego de cámaras, el rostro sereno de Tadzio, mediante primeros planos en los que se muestra la belleza en su máxima expresión, contrastados con numerosos enfoques de Gustav lleno de sentimiento, angustia y ensimismado en la tragedia, se puede sentir la historia, es posible sentirse enamorado del amor.

Teniendo como banda sonora música clásica que es la pasión de su protagonista, a lo largo del film se oyen fragmentos de Gustav Mahler, los que dan tiempos adecuados a las imágenes que acompaña. Desde Muerte en Venecia, su director, Luchino Visconti, comienza a utilizar piezas musicales ya existentes y a partir de ellas dar un ritmo a las escenas (al contrario de la mayoría de las películas que crean sus propias piezas musicales).

Este recurso fácilmente reconocible, convierte a esta película en una obra de arte que tiene como directriz precocupaciones existenciales, que la mantienen fresca e incólume al paso del tiempo. Gran guión, es la adaptación de una corta novela alemana, "La Muerte en Venecia" del escritor Thomas Mann. La adaptación son diálogos ricos que Bogarde materializa mediante una brillante actuación y que convierten a Muerte en Venecia, sin lugar a dudas, en una película de culto.



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