domingo, 27 de junio de 2010

Dios como problema

Publicado en El País
Tribuna: José Saramago
Traducción de Pilar del Río

No tengo ninguna duda de que este artículo, empezando por el título, obrará el prodigio de poner de acuerdo, al menos por una vez, a los dos irreductibles hermanos enemigos que se llaman Islamismo y Cristianismo, sobre todo en la vertiente universal (es decir, católica) a la que el primero aspira y en la que el segundo, ilusoriamente, todavía sigue imaginándose. En la más benévola de las reacciones posibles, clamarán los biempensantes que se trata de una provocación inadmisible, de una indisculpable ofensa al sentimiento religioso de los creyentes de ambos partidos, y, en la reacción peor (suponiendo que no haya peor), me acusarán de impiedad, de sacrilegio, de blasfemia, de profanación, de desacato, de tantos cuantos delitos más, de calibre idéntico, sean capaces de descubrir, y, por tanto, quién sabe, merecedor de una punición que me sirviera de escarmiento para el resto de mi vida. Si yo mismo perteneciera al gremio cristiano, el catolicismo vaticano tendría que interrumpir durante un momento los espectáculos estilo Cecil B. de Mille en que ahora se complace, para darse el enojoso trabajo de excomulgarme, aunque, cumplida esa obligación burocrática, se quedaría de brazos caídos. Ya le escasean las fuerzas para proezas más atrevidas, puesto que los ríos de lágrimas llorados por sus víctimas empaparon, esperemos que para siempre, la leña de los arsenales tecnológicos de la primera inquisición. En cuanto al islamismo, en su moderna versión fundamentalista y violenta (tan violenta y fundamentalista como fue el cristianismo en los tiempos de su apogeo imperial), la consigna por excelencia, todos los días insanamente proclamada, es "muerte a los infieles", o en traducción libre, si no crees en Alá no eres más que una inmunda cucaracha que, pese a ser también una criatura nacida del Fiat divino, cualquier musulmán cultivador de los métodos expeditivos tendrá el sagrado derecho y el sacrosanto deber de aplastarla bajo la babucha con la que entrará en el paraíso de Mahoma para ser recibido en el voluptuoso seno de las huríes. Permítaseme, por tanto, que vuelva a decir que Dios, habiendo sido siempre un problema, es ahora el problema.

Como cualquier otra persona para quien la situación del mundo en que vive no le es del todo indiferente, vengo leyendo algo de lo que por ahí se escribe sobre los motivos de naturaleza política, económica, social, psicológica, estratégica, y hasta moral, en que se presume que han echado raíces los movimientos islamistas agresivos que están lanzando sobre el denominado mundo occidental (aunque no sólo en ése) la desorientación, el miedo, el más extremo terror. Fueron suficientes, aquí y allí, unas cuantas bombas de relativa baja potencia (recordemos que casi siempre fueron transportadas en mochilas hasta el lugar de los atentados) para que los cimientos de nuestra tan luminosa civilización se estremecieran y se abrieran brechas, a la vez que se tambaleaban aparatosamente las precarias estructuras de seguridad colectiva con tanto trabajo y gasto levantadas y mantenidas. Nuestros pies, que creímos fundidos en el más resistente de los aceros, eran, a la postre, de barro.

Es el choque de civilizaciones, se dice. Será, pero a mí no me lo parece. Los más de siete mil millones de habitantes de este planeta, todos ellos, viven en lo que sería más exacto llamar civilización del petróleo, y hasta tal punto, que ni siquiera están fuera de ella (viviendo, claro está, su falta) quienes se encuentran privados del precioso oro negro. Esta civilización del petróleo crea y satisface (de manera desigual, ya lo sabemos) múltiples necesidades que no sólo reúnen alrededor del mismo pozo a los griegos y troyanos de la cita clásica, sino también a los árabes y no árabes, a los cristianos y a los musulmanes, sin hablar de los que, no siendo ni una cosa ni otra, tienen, donde quiera que se encuentren, un automóvil que conducir, una excavadora que poner en marcha, un mechero que encender. Evidentemente, esto no significa que bajo esta civilización del petróleo que es común a todos no sean discernibles los rasgos (más que simples rasgos en ciertos casos) de civilizaciones y culturas antiguas que ahora se encuentran inmersas en un proceso tecnológico de occidentalización a marchas forzadas, y que, sólo con mucha dificultad, ha logrado penetrar en el meollo sustancial de las mentalidades personales y colectivas correspondientes. Por alguna razón se dice que el hábito no hace al monje...

Una alianza de las civilizaciones, en feliz hora propuesta por el presidente del Gobierno español y cuya idea ha sido recientemente retomada por el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, podrá representar, en el caso de que llegue a concretarse, un paso importante en el camino de una disminución de las tensiones mundiales de que cada vez parece que estamos más lejos, aunque sería insuficiente desde todos los puntos de vista si no incluyera, como ítem fundamental, un diálogo de religiones, ya que en este caso queda excluida cualquier remota posibilidad de una alianza... Como no hay motivos para temer que chinos, japoneses e indios, por ejemplo, estén preparando planes de conquista del mundo, difundiendo sus diversas creencias (confucionismo, budismo, taoísmo, sintoísmo, hinduismo) por vía pacífica o violenta, es más que obvio que cuando se habla de alianza de las civilizaciones se está pensando, especialmente, en cristianos y musulmanes, esos hermanos enemigos que vienen alternando, a lo largo de la historia, ora uno, ora otro, sus trágicos y por lo visto interminables papeles de verdugo y de víctima.

Por tanto, se quiera o no se quiera, Dios como problema, Dios como piedra en medio del camino, Dios como pretexto para el odio, Dios como agente de desunión. Pero de esta evidencia palmaria no se osa hablar en ninguno de los múltiples análisis de la cuestión, tanto si son de tipo político, económico, sociológico, psicológico o utilitariamente estratégico. Es como si una especie de temor reverencial o de resignación a lo "políticamente correcto y establecido" le impidiera al analista entender algo que está presente en las mallas de la red y las convierte en un entramado laberíntico del que no hemos tenido manera de salir, es decir, Dios. Si le dijera a un cristiano o a un musulmán que en el universo hay más de 400.000 millones de galaxias y que cada una de ellas contiene más de 400.000 millones de estrellas, y que Dios, sea Alá u otro, no podría haber hecho esto, mejor aún, no tendría ningún motivo para hacerlo, me responderían indignados que para Dios, sea Alá, sea otro, nada es imposible. Excepto, por lo visto, añadiría yo, establecer la paz entre el islam y el cristianismo, y de camino, conciliar a la más desgraciada de las especies animales que se dice que ha nacido de su voluntad (y a su semejanza), la especie humana, precisamente.

No hay amor ni justicia en el universo físico. Tampoco hay crueldad. Ningún poder preside los 400.000 millones de galaxias y los 400.000 millones de estrellas que existen en cada una. Nadie hace nacer el Sol cada día y la Luna cada noche, incluso cuando no es visible en el cielo. Puestos aquí sin saber por qué ni para qué, hemos tenido que inventarlo todo. También inventamos a Dios, pero Dios no salió de nuestras cabezas, permaneció dentro, como factor de vida algunas veces, como instrumento de muerte casi siempre. Podemos decir "aquí está el arado que inventamos", no podemos decir "aquí está el Dios que inventó el hombre que inventó el arado". A ese Dios no podemos arrancarlo de dentro de nuestras cabezas, ni siquiera los ateos pueden hacerlo. Pero por lo menos, discutámoslo. No adelanta nada decir que matar en nombre de Dios es hacer de Dios un asesino. Para los que matan en nombre de Dios, Dios no es sólo el juez que los absuelve, es el Padre poderoso que dentro de sus cabezas antes juntó la leña para el auto de fe y ahora prepara y coloca la bomba. Discutamos esa invención, resolvamos ese problema, reconozcamos al menos que existe. Antes de que nos volvamos todos locos. Aunque ¿quién sabe? Tal vez ésa sea la manera de que no sigamos matándonos los unos a los otros.

sábado, 19 de junio de 2010

Lully. Armide

Armide (LWV 71) es una ópera o tragédie lyrique compuesta por Jean-Baptiste Lully. El libreto, obra de Philippe Quinault, consta de un prólogo y cinco actos y está basado en el poema épico Gerusalemme liberata (Jerusalén liberada) de Torquato Tasso. Fue estrenada el 15 de febrero de 1686 en el Théâtre du Palais-royal de París.

Armide es una ópera en la que el deber militar, auspiciado por la Gloria, escapa a la Pasión. Se considera la obra cumbre de la colaboración entre ambos autores, gestada en el final de sendos periodos de creación: Quinault renunciará al teatro tras esta obra y Lully morirá poco después por una gangrena.

La principal aportación de Lully y Quinault fue la de crear un continuum sonoro en el que se establecen pocas diferencias entre las arias y los recitativos, configurando una forma de expresividad natural muy eficaz a la hora de cautivar a los espectadores que se anteponía al virtuosismo vocal de la ópera italiana. El paradigma de la nueva ópera francesa es el recitativo "Enfin, il est en ma puissance" de Armide.

El tema de la ópera, cuya acción se centra en el asedio de Jerusalén durante la primera cruzada, fue elegido por el mismo Luis XIV, aunque éste no asistió al estreno ni la obra fue representada en la corte. Se repuso regularmente en la Ópera de París entre 1692 y 1766, siendo la reposición de 1745 conjunta con la corte de Versalles. También obtuvo repercusión fuera de las salas parisinas: entre 1686 y 1751 fue representada repetidamente en Marsella, Bruselas y Lyon; y fuera de Francia en La Haya, Berlín, probablemente en Metz y en versión de concierto en Roma en dos ocasiones. Su frecuencia en las parodias teatrales, verbales y musicales, junto a la polémica que giró en torno suyo en la Querella de los bufones, confirman su perdurable popularidad en todos los niveles sociales.

Gluck realizará su ópera homónima tomando el libreto de Quinault de manera prácticamente íntegra en 1777.

domingo, 16 de mayo de 2010

La escuela de hoy en nuestra cultura

Alejandro Jodorowsky: Las escuelas y las universidades cometen el mismo error: dedican su enseñanza exclusivamente al intelecto de los alumnos, como si la expresión oral fuese la sede de la verdad. Para ellas el ser humano es alguien que habla para emitir ideas. Sin embargo, aparte del lenguaje mental, hay otros tres, tan importantes como el oral. Hablo del centro emocional, del centro libidinal y del lenguaje corporal. La realización del intelecto es una mente vacía; de la emocionalidad, un corazón lleno; de la sexualidad un sexo satisfecho; del cuerpo, la saludable seguridad… Para las escuelas, cualquier concepto se define exclusivamente en forma intelectual. Para una persona que ha desarrollado su conciencia, cada concepto tiene por lo menos cuatro definiciones. Por ejemplo, si hablamos de “Paz”, la paz mental es una (aprender a ser), la paz emocional otra (aprender a amar), así como son otras la paz sexual (aprender a crear) y la paz material (aprender a vivir). Las escuelas místicas pueden caer en el mismo error. Los Rishis hindúes dicen que un hombre perfecto somete sus emociones y deseos a su intelecto. Pero si los pensamientos llegan a la luz, los sentimientos deben alcanzan lo sublime, los deseos la pureza y las necesidades la generosidad. Una persona que solo vive en un mundo de palabras, reprimiendo emociones, deseos y necesidades, vive como un inválido. Las escuelas actuales y las universidades están creando mutilados. El bisturí que emplean son las calificaciones. La sabiduría manual es tan importante como la sabiduría intelectual. Quien no sabe manejar y llevar sus sentimientos a un nivel donde impera el amor, se convierte en un profesional dañino. Quien no es capaz de verter sus deseos en una creatividad útil para la sociedad, por más que tenga las más altas calificaciones escolares, es tan solo un técnico perverso. Aquellos que surgen de las aulas preparados a ser eficaces sin pensar en la salud del planeta, son asesinos ecológicos. A la cultura cerebral debe agregarse una cultura emocional más una cultura sexual-creativa más una cultura material donde “mi” prosperidad se transforma en “nuestra” prosperidad.

Respuesta de Alejandro Jodorowsky para Plano Creativo

sábado, 6 de marzo de 2010

Andreas Sholl y Philippe Jaroussky, los mejores contratenores de nuestra época




Andreas Scholl es un contratenor alemán nacido el 10 de noviembre de 1967 en el seno de una familia de cantantes en la región de Wiesbaden (capital de Hesse, a 30 kilómetros del centro de Frankfurt am Main (o "Fráncfort del Meno", en español).

Su formación musical desde la infancia, de manera natural y precoz, le dotará de la profunda comprensión musical que le caracteriza como intérprete. Educado en el canto por sus propios padres y a través de su participación como niño de coro en diversos conjuntos, tanto en la iglesia como en la escuela, a los 13 años, durante su cambio de voz, continuó cantando de manera natural como contralto, sin haber tenido mayores dificultades para mantener su registro infantil. Este proceso gradual, según el propio Scholl, ha facilitado su técnica, y ha sido reproducido por varios contratenores de generaciones posteriores.

Su formación vocal adulta siguió la estela de los grandes de la cuerda de contratenor en aquel momento (James Bowman y, sobre todo, Renè Jacobs, de quien Scholl es considerado el principal discípulo en la mítica Schola Cantorum Basiliensis). En la actualidad, Scholl es profesor en dicha institución.

Scholl debutó en 1993 con la Pasión según San Juan, composición de Johann Sebastian Bach, siendo apadrinado por su maestro Jacobs. Esta actuación impactó profundamente a William Christie quien, de manera fortuita (se encuentran casualmente en un tren entre Caen y París), lo recluta para grabar, al lado de su prestigiosa formación Les Arts Florissants, la ya legendaria versión de El Mesías, de Georg Friedrich Händel (1994), recientemente reeditada.

Desde entonces, Scholl no ha abandonado la primera fila en la interpretación historicista, colaborando con los más prestigiosos directores y grupos, y convirtiéndose en un docente de muy alto nivel.

Para muchos se trata del contratenor más importante del mundo. Su doble faceta de cantante-profesor ha facilitado que su influencia se haya extendido por todo el planeta, y le ha reportado un merecido prestigio. Siempre alineado con el "núcleo purista" de la interpretación histórica, su carrera ha estado vinculada siempre a la música de Händel y Bach, especialmente la de este último. Scholl es considerado, con justicia, uno de los mejores cantantes en el repertorio de Johann Sebastian Bach, cuya música se adapta como un guante a su fraseo ligero y su inteligente canto.

De voz fina, sutilmente afalsetada, quizás más artificial que la de otros ilustres colegas/rivales, pero con una pureza que no tiene parangón, Scholl ha dejado deliberadamente en manos de sus "rivales" el repertorio más operístico, centrándose inteligentemente en la música sacra centroeuropea, en la cual es referencia obligada.


Philippe Jaroussky (contratenor). Es sopranista y contratenor francés. Estudió violín, piano, armonía y contrapunto en el conservatorio de Versalles. En 1996, comenzó sus estudios de canto con Nicole Fallien y los continuó en el Departamento de Música Antigua del Conservatorio de París con Michel Laplenie, Kenneth Weiss y Sophie Boulin. Recibió su diploma como violinista de la Facultad de Música Antigua del Conservatorio de París.

Philippe Jaroussky actuó por primera vez en 1999 en el Festival de Royaumont. En este mismo año, intervino en el oratorio de Scarlatti Sedecia en los festivales de Royaumont y AMBRONAY con Il Seminario Musicale y Gérard Lesne (CD en Virgin Classics). Con la Grande Ecurie et la chambre du Roy, dirigida por Jean-Claude MALGOIRE, participó en la trilogía de Monteverdi (Orfeo, Il Ritorno di Ulisse y L'Incoronazione di Poppea) y en 2001 cantó el papel de Arbace en Catone in Utica de Antonio Vivaldi , así como el Nisi Dominus del compositor venciano y el Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi. En 2003, apareció como Nero en el Théâtre des Champs Elysées' en Agrippina Georg Frideric Handel.

Philippe Jaroussky colabora frecuencuentemente con Jean Tubéry y el conjunto La Fenice para los que ha grabado La Morte Delusa de Giovanni Battista Bassani y un Concert chez Mazarin (Virgin Classics). Para el conjunto Matheus, dirigido por Jean-Christophe Spinosi, ha grabado La Verità in Cimento (Opus 111) así como el papel de Ruggiero en el Orlando Furioso en una actuación en el Théâtre des Champs Elysées para el sello Naïve. Con Gabriel Garrido y el Ensemble Elyma ha grabado la [[Incoronazione di Poppea]] y la [[Selva Morale e Spirituale]] de Monteverdi.

Philippe Jaroussky se caracteriza por una técnica virtuosista de melisma para animar y obligar a la interpretación de cantatas barrocas y la ópera. Esto ha contribuido a su inusual repertorio de reactivación. Él canta bien con violines de Vivaldi (y conjuntos). Recibió en 2007 premio al mejor artista lírico francés.

Actualmente, la presentación de una serie de recitales con su propio conjunto, Artaserse, ha interpretado a Telémaco en Ulisse con René Jacobs en la Staatsoper de Berlín y a Eustazio de Rinaldo en la Vlaamse Opera dirigido por Andreas Spering.

Philippe Jaroussky fue el primer considerado del disco para el sello Ambroisie con obras de Benedetto Ferrari. Ha recibido la aclamación de críticos, ganando el Diapason Découverte, recommande de Repertorio, Timbre de Platine d'Ópera Internacional, Prix de l'Academie Charles Cros, el Gran Premio del Sindicato de la crítica, etc. Su primer disco, como exclusiva para Virgin Classics, se compone de cantatas para contralto y conjunto de Antonio Vivaldi.

De acuerdo con La Terrasse, "este joven cantante, con el tono de un ángel y el virtuosismo del diablo, ha entrado en el centro de atención en sólo unos pocos años como el nuevo gran talento vocal francés".

Aunque él mismo se denomina contratenor, su voz mezcla la bravura de un hombre y la dulzura y delicadez de una mujer. Mucha gente lo considera un sopranista (Sedecia, de Scarlatti), y, no obstante, la tesitura se acerca más a la voz de una mezzosoprano. Sus agudos son un auténtico «festival de colores y variedades». Podríamos considerar una buena referencia de lo que fueron las voces de los castrati.


El Románico












sábado, 6 de febrero de 2010

Tal como un hombre piensa, así percibe


La proyección es la base de la percepción.

El mundo que ves es lo que tu has puesto en él y nada más…

Es el testimonio de tu estado mental,

la imagen exterior de un estado anterior.

Tal como un hombre piensa, así percibe.

Por lo tanto, no intentes cambiar el mundo;

opta por cambiar tu manera de pensar en el mundo.

(Anónimo)

viernes, 1 de enero de 2010

Max Richter - The Nature of Daylight




Max Richter trained in composition and piano at University of Edinburgh, the Royal Academy of Music, and with Luciano Berio in Florence. After finishing his studies, Richter co-founded the contemporary classical ensemble Piano Circus, where he stayed for ten years, commissioning and performing works by Arvo Pärt, Brian Eno, Philip Glass, Julia Wolfe and Steve Reich. The ensemble was signed to Decca/Argo, producing five CDs.

In 1996 he worked with Future Sound of London on their album Dead Cities, initially starting as a pianist but ending up working on several tracks as well as co-writing one track (titled "Max"). Richter subsequently collaborated with FSOL over a period of two years, also contributing to the albums The Isness and The Peppermint Tree and Seeds of Superconsciousness. He has also collaborated with Mercury Prize winner Roni Size, with the album In the Mode.

In 2005, Richter produced the Vashti Bunyan album Lookaftering. In 2006, Richter's tracks "On the Nature of Daylight" and "Horizon Variations" were used in the movie, Stranger than Fiction.

In 2007, Richter worked on Waltz with Bashir an animated documentary by Ari Folman. His first U.S. performance was on November 28th at the Good-Shepherd Faith Church, New York, as part of the Wordless Music Series. In September 2008, Richter released his fourth solo album, 24 Postcards in Full Colour. The album is an experimental collection of miniatures for mobile phones. The pieces are a series of variations on the basic material, scored for strings, piano and electronics.

In 2008, Richter produced the Kelli Ali album Rocking Horse. In 2009, Richter composed the scores for Feo Aladag's 2009 film Die Fremde and for Renato De Maria's film La Prima Linea.

Memoryhouse, Richter's long out of print debut album will be reissued on November 3, 2009. The album was recorded by Richter with the BBC Philharmonic Orchestra.