
domingo, 30 de noviembre de 2008
RAMÓN CASAS

`Los amos del mundo´

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundocombinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, y meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, oh prodigio, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recae directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia, con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros y a veces con su puesto de trabajo Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
Arturo Pérez-Reverte
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Sergei Rachmaninoff
Rachmaninoff nació el 1 de Abril de 1873, cerca de Novgorod. En Moscú sus profesores de piano incluyeron al estricto Nikolay Zeverov y Aleksandr Silote, primo de Rachmaninoff quien le recomendó a su propio maestro, el pianista y compositor húngaro Franz Liszt. Además, el autor estudió con tres eminentes compositores rusos: Antón Arensky, Sergey Taneyev y su mentor de música más importante, Peter Ilich Tchaikovsky.
Rachmaninoff es considerado como uno de los pianistas más influyentes del siglo XX. El tuvo legendarias facilidades técnicas y manejo rítmico, y sus largas manos eran capaces de cubrir el intervalo de una 13ª en el teclado (una mano abarcaba aproximadamente 12 pulgadas). El largo de sus manos correspondía aproximadamente con su altura; Rachmaninoff medía 1 metro 98 cm. de alto. Además tenía la habilidad de tocar complejas composiciones con sólo escucharlas una vez. Muchas presentaciones de las composiciones de Rachmaninoff fueron grabadas por The Victor Talking Machina Company, así como también los trabajos del repertorio estándar.
El Preludio en Do menor (1892), para piano y orquesta, y su ópera Aleko (1893) establecieron su reputación como compositor. Asimismo su Trío élégiaque, en memoria de Tchaicovsky. En 1897 su Sinfonía No. 1 en Re menor fue presentada. Su desastrosa recepción provocó que dejase de componer, y durante tres años trabajó únicamente como pianista y director. Su Concierto para piano No. 2 en Do menor (1900) marcó su retorno a la composición. Durante los próximos 17 años compuso su Sinfonía No. 2 en Mi menor (1906); el poema sinfónico La isla de la muerte de 1909; la Liturgia de St. John Chrysostom de 1910 para coro; la sinfonía coral "Las campanas" de 1913, basada en una poesía del escritor americano Edgar Allan Poe; y muchas canciones altamente admiradas. Excepto por un período en Dresden, Alemania entre 1906 y 1908, trabajó principalmente en Moscú; entre 1904 y 1906 fue director del Teatro Bolshoi.
Luego de dejar Rusia en 1917, al año siguiente Rachmaninoff se estableció en los Estados Unidos. Durante el exilio se concentró en su carrera de piano y dirección, haciendo grabaciones en ambos campos. Sus pocas composiciones luego de 1917 incluyen: las Variaciones sobre un tema de Corelli de 1934 para piano; la Rapsodia sobre un tema de Paganini de 1936 para piano y orquesta; la Sinfonía Número 3 en La menor de 1936; y el Concierto para piano No. 4 en Sol menor de 1937. Falleció en Beverly Hills, California, el 28 de Marzo de 1943.
Obras: Escribió cinco trabajos para piano y orquesta: cuatro conciertos y la Rapsodia sobre un tema de Paganini. De sus conciertos, el segundo y el tercero son los más populares, y se los considera en el escalón más alto de los conciertos virtuosos para piano de la literatura romántica. El Concierto No. 3, de hecho, es ampliamente considerado uno de los conciertos para piano más difíciles de todos, y por ello es uno de los favoritos entre los virtuosos del piano. Sus trabajos para piano solo incluyen los Preludios, Opus 23 y 32, junto con el Preludio en Do menor Opus 3 No. 2 del Morceaux de Fantaisie los cuales emplean las 24 teclas mayores y menores del piano. Especialmente difíciles son los Ètudes-Tableaux, los cuales son literalmente piezas de estudio muy demandantes. Están además los Momentos Musicales del Opus 16, y las Variaciones sobre un tema de Chopin, Opus 22. Escribió dos sonatas para piano, las cuales son ambas trabajos monumentales y finos ejemplos del género post-romántico. Sergei también compuso trabajos para dos pianos, cuatro manos incluyendo dos Suites (la primera subtitulada Fantasía-Tableaux), una versión de Danzas Sinfónicas Op. 45, y una Rapsodia rusa.
El compositor que nos ocupa escribió tres sinfonías, la primera de las cuales, en Re menor, fue un fracaso monumental. Él rompió la partitura y por muchos años se lo creyó perdido; sin embargo luego de su muerte, las partes orquestales fueron encontradas en el Conservatorio de Leningrado y la partitura fue reconstruida, liderando su segunda presentación (una exposición americana) el 19 de Marzo de 1948 en un concierto en conmemoración al aniversario número 50 de la muerte del compositor. La segunda y tercera son ambas consideradas entre sus obras más grandes. Otros trabajos orquestales incluyen: The Rock, Capriccio sobre temas de Gipsy, La isla de la muerte y las danzas sinfónicas. Por otro lado escribió dos trabajos orquestales mayores, a capella: la Liturgia de St. John Chrysostom y "Una vigila de toda la noche" (también conocida como The Vespers). "Las campanas", un trabajo para coro y orquesta, está basado en una poesía traducida de Edgar Allan Poe; su cuarto movimiento significa el círculo de la vida: juventud, matrimonio, madurez y muerte. La "Vigilia" y "Las campanas" son ampliamente consideradas como sus trabajos más finos y destacados.
Su música de cámara incluye dos tríos de piano, los cuales fueron llamados Trío Elègiaque y Sonata Cello. En éste tipo de música el piano tiende a ser percibido por algo que domina la totalidad. Completó tres óperas, Aleko, The Miserly Knight y Francesca da Rimini. Dejó sin terminar Monna Vanna, la cual fue empezada en 1907, pero no vio su primera presentación sino hasta 1984.
CAMILO JOSE CELA. (En paz descanse, ¡coño!)
Quiero el día que yo muera
poder donar mis riñones,
mis ojos y mis pulmones.
Que se los den a cualquiera.
Si hay un paciente que espera
por lo que yo ofrezco aquí
espero que se haga así
para salvar una vida.
Si ya no puedo respirar,
que otro respire por mí.
Donaré mí corazón
para algún pecho cansado
que quiera ser restaurado
y entrar de nuevo en acción.
Hago firme donación
y que se cumpla confío
antes de sentirlo frío,
roto, podrido y maltrecho
que lata desde otro pecho
si ya no late en el mío.
La pinga la donaré
y que se la den a un caído
y levante poseído
el vigor que disfruté.
Pero pido que después
se la pongan en un jinete,
de esos que les gusta brete.
Eso sería una gran cosa
yo descansando en fosa
y mi pinga dando fuerte.
Entre otras donaciones
me niego a donar la boca.
Pues hay algo que me choca
por poderosas razones.
Sé de quien en ocasiones
habla mucha bobería;
mama lo que no debía
y prefiero que se pierda
antes que algún comemierda
mame con la boca mía.
El culo no lo donaré
pues siempre existe un confuso
que pueda darle mal uso
al culo que yo doné.
Muchos años lo cuidé
lavándomelo a menudo.
Para que un cirujano chulo
en dicha transplantación
se lo ponga a un maricón
y muerto me den por el culo.
miércoles, 29 de octubre de 2008
LOS DUELISTAS

Keith Carradine y Harvey Keitel protagonizan esta soberbia película sobre dos oficiales del ejército de Napoleón, violentamente enfrentados el uno contra el otro en una serie de duelos salvajes. Los duelos comienzan como reacción ante un pequeño incidente, pero van alcanzando proporciones insospechadas en las vidas de ambos hombres durante un período de 15 años. Basada en la historia de Joseph Conrad, "Los duelistas" explora temas como la obsesión, el honor y la violencia. Este film visualmente impresionante desarrolla una historia convincente e intensa que culmina en un final inesperado. La película fue galardonada en el Festival de Cannes de 1977 con el premio a la “Mejor Ópera Prima”.
Frases de Nikos Kazantzakis

¡Qué extraña máquina es el hombre!, usted le mete pan, vino, pescado y rábanos, y salen suspiros, risas y sueños.
No espero nada. No temo nada. Soy libre.
Hemos visto el círculo más elevado de poderes en espiral. Le hemos puesto de nombre a este círculo Dios. Podríamos haberle puesto cualquier otro nombre que quisiéramos: abismo, misterio, oscuridad absoluta, luz absoluta, materia, espíritu, esperanza última, desesperanza última, silencio. Pero no olvidar jamás, somos nosotros quienes le ponemos el nombre.
Las personas necesitan un poco de locura, de otro modo nunca se atreven a cortar la soga y liberarse.
viernes, 24 de octubre de 2008
Sevara Nazarkhan
Su padre, actualmente retirado, estuvo a cargo del departamento de música tradicional de Radio Tashkent. Su madre es directora de una escuela de música y, además, enseña instrumentos de cuerda tradicionales.
Sevara, por su parte, estudió canto y etnomusicología de la región de Asia Central en el Conservatorio Estatal de Tashkent. Asimismo ejecuta hábilmente el doutar, una especie de laúd; un instrumento del siglo XV con forma de pera, largo diapasón, trece trastes y dos cuerdas.Sevara comenzó su carrera dentro de la música pop (“uzpop”).
Su primer grupo fue un cuarteto de mujeres, formado en 1998. Al año siguiente grabó su álbum debut como cantante solista, con considerable éxito dentro de su país. Cuatro años después, en 2003, lanzó al mercado el álbum de música tradicional “Yol Bolsin” (“¿A dónde vas?”). "Yol Bolsin" es esencialmente asiático, aunque fue grabado en Tashkent y París, mezclado en Inglaterra en los estudios de Real World Records y producido por el francés Hector Zazou.
En este trabajo Sevara dejó la ejecución del doutar en manos de Toir Kuziyev, un virtuoso en la materia. En la grabación aparecen otros instrumentos de cuerda tradicionales, variantes del genérico “laúd” con diferentes formas, tamaños y cantidad de cuerdas: el gidjak, el oud, el tambour y la sítara; esta última de siete cuerdas (“tar” significa “cuerda”).
El álbum contiene canciones de los siglos XVI y XVII. Estas obras no se “rescataron” del pasado, puesto que son parte de la música popular uzbeka contemporánea, y también de la vida cotidiana de muchos uzbecos, jóvenes y viejos por igual. Muchas de las letras de las canciones de amor refieren a largas separaciones; y basta escuchar el álbum para sentirse parte de una caravana, ser un viajero o un mercader que durante meses surca la antigua Ruta de la Seda.

