domingo, 13 de enero de 2013

EL DILEMA DE ESCOCIA

domingo, 30 de diciembre de 2012

The disenchantment of Europe / El desencanto de Europa

viernes, 5 de octubre de 2012

AMENAZA CYBER



Ataques contra redes informáticas gubernamentales o infraestructuras críticas para el funcionamiento de naciones, robo de datos bancarios, espionaje industrial... Expertos informáticos organizados y trabajando para los estados...Las guerras del mundo real ya se libran también en el ciberespacio. En Portada aborda estas amenazas con expertos en seguridad informática, asesores militares, responsables de nuevos desafíos en organizaciones como la OTAN o expertos en ciberguerra.

miércoles, 22 de agosto de 2012

SOBRE EL AUTO-CONOCIMIENTO


Y un hombre dijo: háblanos del auto-conocimiento.
Y él contestó, diciendo:
Vuestros corazones conocen en silencio los secretos
de los días y las noches.
Pero vuestros oídos ansían el sonido
del conocimiento de vuestros corazones.
Conoceréis con palabras aquello que siempre habéis conocido en vuestro pensamiento.
Tocaréis con vuestros dedos
el cuerpo desnudo de vuestros sueños.
Y está bien que lo hagáis.
La fuente oculta de vuestra alma
tiene que brotar y correr
murmurante hacia el mar;
y el tesoro de vuestras profundidades infinitas

será revelado ante vuestros ojos.
Pero que no haya balanzas donde pesar
vuestro desconocido tesoro;
Y no busquéis las profundidades de vuestro conocimiento con el bastón o el sonido.
Pues el sí mismo es un mar ilimitado e inconmensurable.
No digáis «He encontrado la verdad», sino más bien,
«He encontrado una verdad».No digáis «He encontrado el camino del alma».
Decid más bien «He encontrado el alma caminando
por mi camino».
Pues el alma camina por todos los caminos.
El alma no sigue una línea,
ni crece como un junco.
El alma se despliega a sí misma,
como un loto de innumerables pétalos.

De El profeta, de Jalil Gibran (1923)

viernes, 6 de julio de 2012

LAS SIETE CARAS DE LA INTENCIÓN




Escrito por WAYNE DYER 
 El Poder de la Intención

Creo que la intención es algo que podemos sentir y conocer, que podemos conectarnos con ella y confiar en ella. Es una conciencia interior que notamos explícitamente, pero que al mismo tiempo no podemos describir con palabras. Empleo este concepto para orientarme en el camino hacia la fuerza de la intención que es la fuente de la creación y para activarla en mi vida cotidiana. Espero que también tú empieces a reconocer lo que necesitas personalmente para empezar a activar la intención en tu vida.
A continuación voy a describir lo que creo que podríamos ver si saliéramos de nosotros mismos, si flotáramos por encima de nuestro cuerpo. Desde esa perspectiva me imagino mirando las caras de la intención con ojos capaces de ver vibraciones más altas.

Las siete caras de la intención

1. La cara de la creatividad.

La primera de las siete caras de la intención es la expresión creativa de la fuerza de la intención que nos proyectó, nos trajo aquí y creó un entorno compatible con nuestras necesidades. La fuerza de la intención tiene que ser creativa, porque en otro caso nada nacería. A mí me parece una verdad irrefutable sobre el espíritu/intención, porque su propósito consiste en dar la vida en un entorno adecuado, ¿Por qué he llegado a la conclusión de que la fuerza de la intención, que da la vida, dispone que tengamos vida y que la tengamos con una abundancia creciente? Porque, si fuera al contrario, no podría adquirir forma la vida tal y como la conocemos.
El hecho mismo de que podamos respirar y experimentar la vida, para mí es prueba suficiente de que la naturaleza del Espíritu que da la vida es creativo en su núcleo mismo. Puede parecer evidente, o por el contrario, confuso o incluso irrelevante. Pero hay una cosa clara: que estás aquí en tu cuerpo físico, y que en su momento eras un embrión, y antes una semilla, y antes de eso, energía amorfa. Esa energía amorfa contenía la intención, que te trajo de ninguna parte a aquí y ahora. En los niveles más elevados de la conciencia, la intención te inició en el sendero hacia tu destino. La cara de la creatividad te dispone hacía una continua creatividad para que crees y contribuyas a crear cualquier cosa sobre la que dirijas tu fuerza de la intención. La energía creativa forma parte de tí; se origina en el Espíritu dador de vida que te disporte.

2. La cara de la bondad.

Cualquier fuerza a cuya naturaleza sea inherente la necesidad de crear y convertir la energía en una forma física ha de ser bondadosa. También en esta ocasión lo deduzco de lo contrario. Si en el corazón mismo de la fuerza de la intención, que todo lo da, se albergara el deseo de no ser bondadosa, de ser malévola o perjudicial, la creación resultaría imposible. En el momento en que una energía no bondadosa adquiriese forma, se destruiría el Espíritu que da la vida. Pero la fuerza de la intención tiene una cara bondadosa. Es energía bondadosa con la intención de que lo que está creando florezca y crezca, y que sea feliz y plena. Decidir ser bondadoso es decidir activar en tu vida la fuerza de la intención. Diversas investigaciones han demostrado el efecto positivo de la bondad sobre el sistema inmunológico y el aumento de la producción de serotonina en el cerebro. La serotonina es una sustancia que se produce de forma natural en el cuerpo y que nos hace sentir más tranquilos, cómodos e incluso felices.
En realidad, la función de la mayoría de los antidepresivos consiste en estimular la producción química de serotonina para ayudar a aliviar la depresión. Las investigaciones han demostrado que un simple acto de bondad hacia otra persona mejora el funcionamiento del sistema inmunológico y estimula la producción de serotonina en quien recibe y en quien realiza ese acto bondadoso. Aún más sorprendente es que las personas que son testigos de ese acto obtengan parecidos beneficios.

3. La cara del amor.

La tercera de las siete caras de la intención es la del amor. Hemos de llegar a la irrefutable conclusión de que existe una naturaleza que otorga la vida inherente a la fuerza de la intención, ¿Cómo llamar a esta cualidad que fomenta, amplía y apoya toda la vida sino amor? Es la fuerza impulsora primordial del Espíritu universal de la intención. Como lo expresó Ralph Waldo Emerson: «El amor es la palabra más elevada y sinónimo de Dios». El campo energético de la intención es puro amor que desemboca en un entorno vigorizante y de absoluta cooperación.
En él no se desarrollan la censura, el odio, la ira, el temor ni los prejuicios. Por eso, sí fuéramos capaces de ver realmente ese campo, veríamos creatividad y bondad en un campo infinito de amor. Entramos en el mundo físico de los límites y los comienzos a través del campo de fuerza universal del puro amor.
Esta cara de la intención que es una expresión de amor solo desea que crezcamos y prosperemos, que nos convirtamos en todo lo que somos capaces de convertirnos. Cuando no nos encontramos en armonía con la energía del amor nos alejamos de la intención y se debilita nuestra capacidad para activarla mediante la expresión del amor. Por ejemplo, si no haces lo que amas ni amas lo que haces, tu fuerza de intención se debilita y atraes a tu vida más insatisfacción, algo que no forma parte de la cara del amor. En consecuencia, en tu vida aparecerán más elementos que no amas.
Pensamientos y emociones son pura energía, unas más altas y rápidas que otras. Cuando las energías más altas ocupan el mismo campo que las más bajas, estas últimas se transforman en energías más altas. Un ejemplo sencillo consistiría en una habitación oscura que tiene una energía más baja que una habitación inundada de luz. Como la luz se mueve con mayor rapidez que la no luz, cuando se enciende una vela en una habitación oscura no solo desaparece y se disuelve la oscuridad, sino que parece transformarse en luz como por arte de magia. Lo mismo se puede decir del amor, que es una energía más alta y más rápida que el odio.

4. La cara de la belleza.

La cuarta cara de la intención que yo propongo es la belleza. ¿Qué otra cosa podría ser una expresión creativa, bondadosa y amante sino bella? ¿Por qué iba a decidir la inteligencia organizadora de la intención manifestarse de una forma que le repugnara? Por supuesto, no lo hace.
De modo que podemos llegar a la conclusión de que la naturaleza de la intención tiene una interacción eterna de amor y belleza, y añádela expresión de la belleza a la cara de la fuerza de la intención creativa, bondadosa y amante.
Evidentemente, la verdad existe en la creación de todo. Es la verdad que se muestra aquí bajo cierta forma. Está aquí bajo una forma que es expresión del invisible poder creador. Por eso tenemos que saber silenciosamente que la verdad y la belleza son una y la misma cosa. De la verdad del espíritu creador en una expresión de la fuerza de la intención surge la verdad como belleza. Este saber lleva a ideas valiosas para ejercitar la voluntad, la imaginación y la intuición individuales.
Para comprender la importancia de la belleza como una de las caras de la intención, hay que recordar lo siguiente: los pensamientos bellos construyen un alma bella. Al hacerte receptivo a ver y sentir la belleza que te rodea, sintonizas con la fuerza creadora de la intención que existe en el interior de todo el mundo natural, en el que tú estás incluido.
Al decidir ver belleza en todo, incluso una persona nacida en la pobreza y la ignorancia podrá experimentar la fuerza de la intención. Al buscar la belleza en las peores circunstancias posibles con un propósito individual nos conectamos con la fuerza de la intención. Y funciona. Tiene que funcionar. La cara de la belleza siempre está presente, incluso donde los demás no ven belleza.
Me encanta la respuesta de la madre Teresa de Calcuta cuando le preguntaron sobre esta cualidad: «¿Qué hace todos los días en las calles de Calcuta para cumplir su misión?». Ella contestó: «Todos los días veo a Jesucristo con todos sus angustiosos disfraces».

5. La cara de la expansión.

La naturaleza elemental de la vida consiste en encontrar continuamente más expresión. Si pudiéramos fijarnos de verdad en las caras de la intención, nos quedaríamos pasmados. Supongo que una de las caras que veríamos sería la expresión en continua expansión de la fuerza de la intención. La naturaleza de este espíritu creativo funciona continuamente con el fin de expandirse. El espíritu es una fuerza de formación. Posee el principio del incremento, es decir, que la vida sigue expandiéndose para originar más vida.
La vida tal y como la conocemos tiene su origen en la intención amorfa. Por consiguiente, uno de los rostros de la intención es el de algo en eterna evolución. Puede parecer una minúscula partícula en un estado de continua repetición y después de ampliación, que a continuación avanza, siempre expandiéndose y mostrándose. Eso es precisamente lo que ocurre en nuestro mundo físico. Esta quinta cara de la intención adquiere la forma de lo que la expresa. No puede ser de otra manera, porque, si su fuerza, que no deja de expandirse, no se gustara a sí misma o se sintiera desconectada, solo podría autodestruirse. Pero no funciona así. La fuerza de la intención se manifiesta como expresión de la creatividad, la bondad, la belleza y el amor en expansión.

Al establecer tu relación personal con esta cara de la intención expandes tu vida por mediación de la fuerza de la intención, que era, es y siempre será un elemento de esta intención creadora. La fuerza de la intención es la que te permite expandir y aumentar todos los aspectos de tu vida, sin excepciones.  Está en la naturaleza misma de la intención el estado de expresión continua y aumentada, y lo mismo puede aplicarse a todos nosotros.
La única condición para este movimiento hacia delante consiste en colaborar con él en todas partes y dejar que ese espíritu se exprese a través de ti, por ti y por cuantas personas te encuentres. Entonces dejarás de sentir angustia y preocupación. Confía en la cara de la expansión y haz lo que haces porque amas lo que haces y haces lo que amas. Has de saber que esos resultados expansivos y beneficiosos son las únicas posibilidades.

6. La cara de la abundancia ilimitada.

La sexta cara de la intención es la expresión de algo que no conoce límites, que está en todas partes al mismo tiempo y es infinitamente abundante. No se trata sólo de que sea enorme, sino de que no cesa jamás. Tú fuiste creado con este prodigioso don. Por eso tú también lo compartes en la expresión de tu vida. Estás cumpliendo la ley de la abundancia. Estos dones se te conceden libremente y a manos llenas, como se te proporcionan el aire, el sol, el agua y la atmósfera con una abundancia ilimitada.
Los libros científicos publicados hace sólo dos años ya se han quedado anticuados. Las marcas de los deportistas que supuestamente demostraron los límites de nuestras proezas físicas se superan cada dos por tres.  Lo que significa esto es que no existen límites para nuestro potencial como personas, como entidades colectivas y como individuos.
En gran medida es así porque emanamos de la abundancia ilimitada de la intención. Si la cara de la fuerza de la intención es una abundancia ilimitada, sabemos que lo mismo ocurre con nuestro potencial para manifestar y atraer cualquier cosa a nuestra vida. La cara de la abundancia no tiene límite alguno. Imagínate la inmensidad de los recursos a partir de los cuales son creados todos los objetos. Después reflexiona sobre el recurso que destaca por encima de todos los demás: tu mente y la mente colectiva de la humanidad. ¿Dónde empieza y dónde termina tu mente? ¿Cuáles son sus límites? ¿Dónde está situada? Y más importante aún, ¿dónde no está situada? ¿Nace contigo o existe antes de que seas concebido? ¿Muere contigo? ¿De qué color es? ¿Qué forma tiene? Todas las respuestas están contenidas en dos palabras: abundancia ilimitada. Tú fuiste creado por esa ilimitada abundancia.
La fuerza de la intención está en todas partes, y es la que permite que todo se manifieste, aumente y provea infinitamente. Has de saber que estás conectado con esa fuerza vital y que la compartes con todos y con todo lo que, según percibes, te falta. Ábrete a la expresión de la cara de la abundancia ilimitada y así contribuirás a crear tu vida como te gustaría que fuera. Como ocurre tantas veces, los poetas son capaces de expresar con unas cuantas palabras lo que a nosotros nos resulta tan difícil comprender. He aquí lo que nos dice Walt Whitman en «Canto a mí mismo». Al leer este poema, sustituye Dios por la cara de la abundancia infinita para hacerte una idea de lo que es la fuerza de la intención.
7. La cara de la receptividad.

Así imagino yo la séptima cara, la cara receptiva de la intención. Sencillamente, es receptiva a todo. No rechaza ni a nadie ni nada. Acoge a todos y a todo ser viviente, sin enjuiciar nada, sin conceder la fuerza de la intención a algunos mientras que se la niega a otros. Para mí, la cara receptiva de la intención significa que la naturaleza entera está a la espera de entrar en acción. Sólo se necesita estar dispuestos a reconocer y recibir. La intención no puede responderte si tú no logras reconocerla. Si ves que la casualidad y la coincidencia rigen tu vida, la mente universal de la intención no te parecerá sino una amalgama de fuerzas carentes de orden y poder.
En términos más sencillos, no ser receptivo significa negarte a ti mismo el acceso a la fuerza de la intención. Para utilizar la receptividad global de la intención has de producir en tu interior una inteligencia que iguale en afinidad a la mente universal. No solo debes ser receptivo a la orientación que se te ofrece para manifestar tus intenciones humanas, sino ser receptivo a devolver esa energía al mundo. Como he dicho tantas veces en mis discursos y en mis libros anteriores, tu tarea no consiste en decir cómo sino en decir sí: «Sí, estoy dispuesto. Sí, sé que la fuerza de la intención es universal. No se le niega a nadie».
 

domingo, 8 de enero de 2012

Los palillos



Cierto día, un sabio visitó el infierno. Allí, vio a mucha gente sentada en torno a una mesa ricamente servida. Estaba llena de alimentos, a cual más apetitoso y exquisito. Sin embargo, todos los comensales tenían cara de hambrientos y el gesto demacrado: Tenían que comer con palillos; pero no podían, porque eran unos palillos tan largos como un remo. Por eso, por más que estiraban su brazo, nunca conseguían llevarse nada a la boca.

Impresionado, el sabio salió del infierno y subió al cielo. Con gran asombro, vio que también allí había una mesa llena de comensales y con iguales manjares. En este caso, sin embargo, nadie tenía la cara desencajada; todos los presentes lucían un semblante alegre; respiraban salud y bienestar por los cuatro costados. Y es que, allí, en el cielo, cada cual se preocupaba de alimentar con los largos palillos al que tenía enfrente.

Leyenda china

martes, 30 de agosto de 2011

NIDO FAMILIAR (1979)


Nido Okupa

Nido familiar es el primer largometraje realizado por director húngaro Béla Tarr. Un film con un presupuesto mínimo y actores no profesionales para darle mayor verismo a la historia que nos quiere contar. Su propuesta amateur entronca con la temática realista de aquellos directores de lo años 60 y 70 en los países comunistas de la Europa del Este.

Béla Tar consigue introducirnos en las vicisitudes de una familia húngara con una cercanía que nos agobia, y lo hace gracias a su forma de rodar: cámara en mano, improvisación por parte de los personajes, primeros planos, apariencia realista de falso documental…

Este drama familiar nos incomoda ya que nos introduce en esas cuatro paredes que nos oprimen, donde esta familia expone sus problemas individuales sin ningún pudor. Personajes desagradables pero que son reconocibles al comprobar que en la vida real hay personas de semejante ralea: el padre, machista hasta la médula, es un personaje despreciable y Béla Tarr lo muestra como es, ser miserable donde los haya.

Pero el film es una crítica al sistema socialista, con una burocracia que impide a las personas tener una vivienda digna. Sistema desalmado y que fractura las relaciones humanas y familiares, donde los individuos no pueden desarrollarse como personas ni aspirar a lograr sus más íntimos deseos. El Estado impone su autoridad de forma perversa representado en el film en la figura del padre con su carácter despótico, y en los personajes masculinos con una absoluta falta de personalidad y madurez.

El director consigue acercarnos a este “Nido Okupa” donde las tensiones se muestran en toda su intensidad. Película que está lejos de los film posteriores del autor, más metafísicos. No da concesiones al espectador por eso no es un film fácil de ver, pero es necesario su visionado ya nos introduce en una realidad socio-política que era desconocida en aquellos años para los ciudadanos de otros países que no vivían tras el Telón de Acero.

¿Hay esperanza en la historia que se nos cuenta?, ¿continuará todo igual?. La verdad es que la tristeza de la reflexiones finales de estos pobres seres superados por las circunstancias nos conmueven y nos dan una clara respuesta.



LA CONDENA (1988)


BELA TARR, UN FILÓSOFO TRAS LA CÁMARA

Según el director “después del Antiguo Testamento no hay historias nuevas (…) por lo tanto, el argumento es sólo una parte de la película junto a otros elementos como el tempo, el ritmo, los sonidos, la música (…) la gran cuestión es cómo se plasma la historia”. Las películas de Bela Tarr tienen mucha enjundia y es un interesante ejercicio profundizar en el microcosmos de estas almas errante. Hay que ir más allá de los fascinantes planos secuencia (a veces asocio las películas de este director a los cuadros del pintor Chirico; sobre todo evoco su período metafísico con imágenes y atmósferas desoladoras y las asimilo a las escenas minimalistas y oníricas de las películas de B. Tarr). Sí, se ha escrito mucho sobre su puesta en escena en todas su películas, sus planos secuencia, su luz y su contraluz, el tiempo y el espacio, su sentido marcadamente narrativo, etc.... Todo ello sirve a un fin, crear esa melancolía que se aprecia en el film pero sin caer en contenidos simbólicos (para Bela Tarr "sólo se puede registrar las cosas reales").

"La condena", al igual que sus realizaciones posteriores, profundiza claramente en la condición humana. En esta historia nos muestra a un personaje solitario, taciturno y de alma plomiza como el cielo que aparece en al película. Y ahí reside el mundo del director Húngaro: fascinado por la forma estética pero mostrándonos unos seres que cargan una culpa por el simple hecho de ser humanos; infinita tristeza en un mundo sin sentido. Todo ello contado con una belleza estilizada y arrebatadora donde la música, las condiciones climáticas, el sonido, hasta los hieráticos edificios, nos transmiten el estado de ánimo de cada personaje.

El fluir de la existencia, los amores no correspondidos, los anhelos, los fracasos vitales marca todo el film; para muestra un botón: “Créeme, no hay nada como encontrarse mutuamente cuando hay música que reconforta el corazón. Dos manos que se cogen, un pie siente donde pisará el otro. Y le sigue, sin importar dónde le guíe el otro. Porque se cree que cada giro y vaivén será como volar a partir de ahora. Quién sabe. Quizá es volar.”

¿No es el deseo de todos nosotros por lo menos una vez en la vida?


LA INFANCIA DE IVAN (1962)

LOS NIÑOS DE LA GUERRA

Los niños rusos, ucranianos y bielorrusos sufrieron en toda su intensidad la política de guerra quemada durante la II Guerra Mundial. Conflicto que fue especialmente cruento en el frente oriental donde se enfrentaban dos concepciones antagónicas pero que no dejaban de ser dos caras de una misma moneda; la falta de libertad del ser humano sujeto a los rigores de estados autoritarios. Niños con una infancia destrozada debido a la sin razón y la barbarie. La tímida apertura del régimen soviético a finales de los años 50 y principios de los 60 permitió plantear sucesos que había ocurrido durante la guerra, como la utilización de niños con fines militares..

Estos acontecimientos y el cuento "Iván" de Vladimir Bogomolov son la base para la primera película de Andrey Tarkovski. Muestra sabiamente el cambio que se produce en los ojos de un niño al perder su inocencia frente a la muerte y destrucción que cercenó la infancia del joven Iván. La película expone dos realidades contrapuestas: la visiones oníricas y poéticas de gran belleza visual a través de las ensoñaciones y recuerdos de Iván; la cruda realidad de la guerra que le obligará a madurar y que marcaran su destino trágico.

Porque Iván exterioriza su sufrimiento mostrando una gran tensión emocional. Según Tarkovski: “De hecho todos aquellos atributos de la niñez se habían ido irrecuperablemente de su vida, y lo único que, como un regalo didáctico de la guerra, había adquirido en lugar de lo que le habría pertenecido, se había concentrado y tensado en él hasta el extremo”. Por que esa infancia mutilada hace que estos niños lleguen a ser hombres sin haber sido niños y de ahí la dureza expresiva del rostro de Iván.

Las características que aparecerán en posteriores trabajos ya se aprecian en este film: el agua como elemento espiritual de ser humano, la naturaleza y su fuerza vital, las reflexiones sobre la vida, la realidad y los sueños.

Y Trakosky esculpe el tiempo con imágenes que retenemos en la memoria: el beso entre los abedules congelado en el tiempo es prodigioso y no se necesita decir más, pura emoción. Tarkovsky asegura: “En el cine no hay que explicar nada, sino remover directamente los sentimientos del espectador. Cuando la emoción se despierta, arrastra consigo a los pensamientos. En eso tenemos que aprender mucho de la poesía que, con muy pocas palabras, transmite una gran riqueza de contenidos emocionales.”

Película antibelicista y de gran belleza formal que nos recuerda otros conflictos no muy lejanos donde los niños dejan de serlo sin explicarles el por qué.



LILITH (1964)


LILITH, LA SOMBRA DE EVA

Lilith, según el mito, apareció al mismo tiempo que Adán de las manos del Creador. Es una criatura espontánea y libre de fascinante belleza que simbólicamente está unido a la Gran Madre de las civilizaciones antiguas, sobre todo en su aspecto oscuro. También aparece como figura legendaria del folclore judío de origen mesopotámico. Se la considera la primera esposa de Adán anterior a Eva.

Lilith es un arquetipo típico de lo femenino: independencia, autonomía, autopertenencia, la vinculación con el propio ser y el propio deseo. Estas características pueden estar en determinadas mujeres reprimidas y ocultas en su interior, pero que actúan desde las propias profundidades de su psique.

El personaje de Lilth reúne todas estas características simbólicas, y R. Rossen sabe plasmarlo en un film brillante; un manual sobre las pulsiones interiores y oscuras del ser humano (destrucción y autodestrucción).

Un Robert Rossen crepuscular pero con una agilidad narrativa que recuerda a los maestros del cien mudo en algunas de las secuencias más poéticas y evocadoras del film. Película que sugiere, que nos insinúa y nos inquieta, igual que esa naturaleza en la que está localizado el sanatorio mental: serenidad y calma, pero que en cualquier momento las pasiones soterradas y los conflictos interiores pueden desembocar en un torrente; igual que el río sosegado pero que agita sus aguas con furia conforme cambia su curso, como se puede apreciar en una serie de secuencia que aparecen en el film.

Rossen muestra su maestría como la de un artesano: cercanía en primeros planos, contrapicados y encuadres (no se necesitan palabras para introducirnos en el alma de estos seres tan complejos); todo encaja con la precisión de un reloj suizo.

Película perturbadora donde los personajes muestran en sus acciones el deseo y la culpa. Testamento de un director aquejado por el dolor físico y moral en su última etapa de su vida y marcado por la triste experiencia de la caza de brujas.

Robert Rossen es un transgresor de la moralidad de aquellos convulsos años, un rotundo “no” a lo políticamente correcto, un estudio de la sociedad y el individuo, una reflexión sobre los límites que separan lo que se acepta como normal en constante dicotomía con lo que es considerado anormal.


Shutter Island (2010)


LA PARANOIA DE SCORSESE

Contar una historia que enganche al espectador desde principio a fin es complicado, y más en los tiempos que correr donde los guiones son mediocres y la puesta en escena de muchas películas irrisorias, si bien el talento de algunos directores es evidente; “el que tuvo retuvo”. Si ir más lejos, esta aproximación al thriller psicológico con dosis de terror paranoico ya fue realizado con menos fortuna (aunque sí intentando sorprender al espectador de una forma un tanto engañosa) en el film “Una mente maravillosa” de Ron Howard; la maestría y el saber hacer de Scorsese hace que este film sea más interesante, pero ni mucho menos lo mejor de este director.

“Shutter Island” es una película inquietante que no te deja indiferente y te genera una sensación de desasosiego, con cierto artificio visual remarcando las escenas con una música desapacible por momentos. Scorsese conoce el oficio y formalmente realiza una puesta en escena excepcional. El espectador está sólo en esta historia, encajando las piezas; pero el puzzle es evidente desde el principio de la película. Scorsese no es un principiante y sabe dejar un poso extraño en nosotros cuando se termina el visionado de la película: la paranoia kafkiana que se genera en la historia; los estudios y experimentos psiquiátricos de aquellos años; la presencia de una época histórica concreta (recién terminada la II Guerra Mundial con sus atrocidades y la posterior esquizofrenia de la Guerra Fría durante la presidencia de Eisenhower; recordemos “El guardián entre el centeno”(The Catcher in the Rye) novela de Jerome David Salinger).

Pero es evidente que aunque su director nos intente sorprende, es un tema muy trillado como para cautivar al espectador. Algunas escenas podrían caer en el simple videoclip pero puedo decir que son las que más me han cautivado: Di Caprio con su mujer deshaciéndose en cenizas con la bella melodía de compositor escocés Max Richter creo que es de las que se retienen en la retina
El nivel interpretativo de Di Caprio, en mi opinión, es la mejor baza que tiene este film. Actor que ha progresado de forma meteórica gracias al buen hacer de los directores con los que ha trabajado, y que han sabido extraer su vena dramática y atormentada en papeles de gran veracidad.

¿Entretenida?, posiblemente, siempre que no olvidemos que estamos en una historia oscura y enfermiza.



lunes, 29 de agosto de 2011

Andrei Rublev (1966)


La catarsis de Andrei Rublev

La vida del pintor ruso Andrei Rublev, famoso por sus iconos, le sirve a Tarkovsky para hacer un retrato de la vida social, política y artística en Rusia a principios del siglo XV. Película en la que se estudia un período caracterizado por la invasión de los mongoles y de los tártaros y por la creciente influencia del Cristianismo; una Rusia medieval filmada de manera realista por este gran director (los rostros de los individuos, su ambientación naturalista, recuerdan al pintor realista ruso Iliá Yefímovich Repin que en el siglo XIX ilustró la "Eterna y Santa Rusia"). Tarkovsky creó una película en el que el cristianismo es la esencia de la identidad histórica rusa durante un periodo oscuro y cambiante pero que con el tiempo se convertirá en el Imperio Zarista. Y en este contexto histórico, Andrei Rublev inicia un viaje iniciático desde que sale de su monasterio (resguardo vital) para conocer la realidad (los hombres y sus miserias humanas, la debilidad de las tentaciones, los rituales paganos frente a la religiosidad cristiana ortodoxa, el lado oscuro y malévolo del hombre). Andrei Rublev también es débil llegando a un conocimiento elevado a través de su viaje interior, doloroso, de introspección existencial. Pero resurgirá como un ave cenit desde la culpa y la fragilidad humana para transformarse por medio de su arte en algo más trascendente. Para Tarkosky religión, filosofía, arte son los pilares sobre los que descansa el mundo, y fueron inventados por el hombre para condensar la idea de infinito.

Película que invita a la reflexión sobre nosotros, el hombre contemporáneo, sobre el arte y su esencia y su lugar o función en la sociedad, sobre el significado de la existencia y de la fe, sobre valores humanos y el temor a perderlos. Buscar respuesta a los interrogante del hombre en el tiempo que le toca vivir.



FARAÓN (1966)

PODER CIVIL Vs. PODER RELIGIOSO

La lucha entre poderes, el enfrentamiento entre el poder civil y el poder religioso, es el tema principal de esta excelente película, y Jerzy Kawalerowicz nos sumerge de lleno en la historia del Antiguo Egipto con un realismo muy superior a las películas que se habían rodado en el cine americano durante aquellos años.

Pero el trasfondo político es evidente. Ambientada en el Antiguo Egipto pero tratando temas contemporáneos, sobre todo de su país, Polonia. Después de la II Guerra Mundial y de la ocupación alemana, Polonia cayó bajo la férula comunista de los soviéticos. Se rompió la aspiraciones políticas de democracia y libertad del sufrido pueblo polaco. La Iglesia lograría mantener el equilibrio necesario entre el poder y la población para que no se produjeran enfrentamientos.

Y la película plantea un claro de debate sobre el Estado y la sociedad: un Estado justo (socialmente) y fuerte (militarmente) para evitar peligros externos. ¿Y el clero? ¿cuál es su papel en ese Estado?. A Kawalerowicz le interesa el drama del poder. Recordemos los hechos que sucedían en Polonia en los años 60: el enfrentamiento entre el gobierno comunista polaco y la iglesia católica representada por el cardenal Wyszinski; la supresión de algunas fiestas católicas y la promulgación de una ley sobre el control de natalidad, etc...
También se evidencia el conflicto entre dos generaciones con visiones distinta pero con la necesidad de defender su país: la más joven absolutamente idealismo, y la adulta más realista y con más temor al futuro.

Claramente Kawalerowiciz se sirve de la novela de Boleslaw Prus para exponer esta dicotomía política utilizando su capacidad analítica y su visión cinematográfica de manera excepcional.
Hay que apuntar que algunos sucesos narrados en el film no son históricos: Ramsés XIII no existió. Asiria no era una gran potencia en aquella época. Los banqueros fenicios, judíos y griegos no tuvieron la importancia se les atribuye en la película.

Aun así, la ambientación tan realista de Egipto nunca se había visto antes en otras películas históricas:el vestuario, los livianos tejidos, las mujeres desnudas con sus pelucas, las escenas del desierto y las estancias de los templos y palacios, son un estudio arqueológico de un Egipto fascinante.

Arqueología histórica pero también un retrato de poder en nuestros días. A fin de cuentas muy pocas cosas han cambiado a lo largo de la historia: el poder y sus conflictos.



viernes, 26 de agosto de 2011

DANTÓN (1982)

Liberté, Egalité, Fraternité

Andrzej Wajda se acercó a la Revolución Francesa adaptando una obra teatral de Stanislawa Przybyszewska, pero claramente plantea la situación de Polonia en la década de los años 80. Recordemos la dictadura comunista de general Jaruzelski y su enfrentamiento con el sindicato Solidaridad, y los intentos de aquél para controlar el país con mano de hierro evitando una nueva invasión soviética que frenara cualquier disidencia en el Bloque comunista-Hungría año 56 y Praga año 68 son un triste recordatorio-.

En ese contexto se sitúa este film que nos acerca al terror político del Estado. Un momento de cambios convulsos que afectaron al pueblo francés, y también a destacados protagonistas políticos que serían arrastrados hacia la "igualadora" guillotina.

En septiembre de 1793, el Comité de Salud Pública, instigado por Robespierre, instaura el "Terror". El hambre reaparece y con ella las revueltas. El pueblo es utilizado por los burgueses para conseguir sus objetivos y Wadjad plantea claramente la parálisis de una Revolución agotada. ¿Cómo lo hace? a través de dos personajes que serán victimas de esa misma Revolución que han defendido desde el principio: Dantón, lúcido y desencantado, y que tal vez presintiendo su final, expone vehementemente y con elocuencia la verdad de todo lo que sucede. Enfrente, su adversario político, Robespierre, obsesionado con la virtud y el terror; la negación de la vida. El duelo actoral está servido; sencillamente magistral.

Lo que asombra de esta película es la sensación de ese "Terror", de esa inseguridad por lo que puede suceder y que se genera en acontecimientos históricos que marcan un antes y un después en la historia de nuestra humanidad. No olvidemos que en estos proceso revolucionarios que se han dado en diversos países-Francia, Rusia,etc...- han pasado etapas oscuras marcadas por temor a perder todo lo que se ha conseguido.

Su ambientación está impregnada de una fisicidad que nos impulsa a sumergirnos en esa época histórica; nos inquieta, nos atemoriza, tal vez porque nos hemos introducido tanto en ese concreto momento histórico que ya formamos parte de los acontecimientos.

Y ya sabemos cómo acaba la historia: el rostro desencajado de Robespierre presintiendo que su cabeza también rodará victima de su autoritarismo y ante la duda de haber equivocado el camino revolucionario. Y Dantón acercándose a la guillotina ensangrentada, metáfora de que la revolución de los ideales elevados, de la sociedad igualitaria en derechos, choca con la verdadera realidad dominada por fuerzas más poderosas y oscuras.



EL GATOPARDO (1963)


El príncipe de Salinas y sus andares
En la Italia de 1860 nos encontramos con el período del Risorgimento, movimiento fundamental para entender un momento histórico fundamental en la historia italiana; su unidad como entidad política que no social y económica: el norte del país más rico y con un desarrollo industrial importante en sus inicios; el sur menos desarrollado, agrícola y con diferencias sociales muy arraigadas a lo largo de los siglos, y que sera mano de obra para las fábricas del norte del país (recordemos la emigración planteada magistralmente en el film "Rocco y sus hermanos").

Visconti, basándose en la excepcional obra escrita por Giuseppe Tomasi, Príncipe di Lampedusa, expone esa corriente ideológica y las mentalidades de la época del Risorgimento. Su puesta en escena es elegante sobria, como los andares sicilianos del Príncipe de Salinas. Un aire de melancolía planea constantemente en esta gran obra, al igual que la triste lucidez de nuestro príncipe; saber que un tiempo acaba y en la que una clase social nueva se impone: la burguesía y su política arribista en una sociedad cambiante. En él vemos el escepticismo creciente, la mediocridad basada en el dinero con el que se gana posición social, etc...; un cambio social que fosiliza a los de su propia clase (excelente escena de la familia del Príncipe entrando en la iglesia del pueblo y ocupando sus privilegiados asientos para escuchar la misa. Cubiertos por el polvo del camino parecen momias de un pasado que ya ha dejado de pertenecerles. ¡Con qué economía de medios el director nos muestra este fin de una época, de una forma de entender el mundo) . Pero hay está, el príncipe con su porte, su imponente mirada observando todo lo que acontece a su alrededor, y por supuesto el magnífico baile, casi a modo de melancólica despedida.

Seres humanos atrapados en sus conflictos humanos, sociales y políticos. Porque como decía Visconti: "No existen explicaciones ni soluciones de los estados del alma, de los conflictos psicológicos, fuera del contexto social. A mi juicio, las pasiones humanas y los conflictos sociales son los que animan y conmocionan la Historia".


COMO UN ESPEJO (1961)

Detrás de un Vidrio Oscuro

La reflexión sobre la incomunicación entre Dios y el ser humano, es el tema recurrente en está película que se encuadra en una trilogía fílmica que completan "El silencio" (1962) y "Los comulgantes" (1963). Un mundo plagado de soledad y de preguntas sin respuestas: el vacío en el que se encuentra el hombre ante la existencia de Dios: ¿Existe Dios?, y si no es así, ¿qué sentido tiene nuestra existencia?.

Como estudioso del ser humano, y sus reacciones ante los complejos problemas que le afligen en su caminar por este mundo, Bergman intenta encontrar un sentido a la vida, destruido por el rigorismo protestante (recordemos la relación que tuvo con su implacable padre, pastor protestante con una visión nada vitalista de la existencia).

Cine en estado puro. Imágenes nítidas, con una puesta en escena expresionista, necesario para resaltar el estado de ánimo de los personajes, reunidos en una isla solitaria, metáfora de la soledad hombre en su búsqueda de respuestas. Y por supuesto, las relaciones interpersonales que parten inequívocamente de la mujer, porque recordemos, el universo de Bergman es femenino.

La intimidad de las escenas nos hace participes de la fragilidad de estos seres errantes. La vida de una mujer enferma, incapaz de distinguir lo realidad exterior de la interior, ya que lo sagrado está fuera de la vida real sin poder unirse. Sólo es posible acceder a Dios a través de una mente enferma.



LA DELGADA LINEA ROJA (1998)


El paraíso recobrado tras la tempestad

"La delgada línea roja" es una rareza en el contexto del cine comercial norteamericano. Aquí no hay buenos ni malos. Malick no cae en los los tópicos de los films bélicos, y se esmera en realizar un retrato poético, intimista y espiritual en el que sobresale la naturaleza y el ser humano en su pureza original. Pero también es una reflexión crítica sobre la maldad inherente a la condición humana y su tendencia a la autodestrucción. De ahí la compenetración de contrarios: naturaleza paradisíaca y guerra infernal.

¿Qué significa esta guerra en el corazón de la naturaleza? ¿Por qué la naturaleza lucha con ella misma?, se pregunta Witt (Jim Caviezel) al principio del film. Esta terrible crueldad, ¿de dónde sale? ¿Cómo ha arraigado en el mundo? ¿De qué semilla, de qué arraigo ha nacido? ¿Y de quién es obra? ¿Quién nos mata? La guerra deshumaniza a las personas y destruye la pureza del mundo.

Malick platea una idea que ya aparece en el hinduismo o en autores como Schopenhauer: todas las almas emergen de un solo ser. "Quizá todos los hombres tengan una sola alma. ¿Acaso todos los rostros no son parte de un solo ser? ". Esta unidad de la humanidad hace desaparecer todas las diferencias individuales. Witt experimenta esa única identidad.

Pero en contraposición, su opuesto: el individuo refugiado en su individualismo y por ende en su soledad. El sargento Welsh (Sean Penn) es quien experimenta esta individualidad aislada, sólo dependiendo de sí mismo para sobrevivir.

Malick rompe la linealidad temporal del relato (los flash-backs) que aporta un aire poético y irreal. El regreso al pasado bello es un necesario para superar el horror bélico, pero también nos aporta la idea de que la belleza perdura. La naturaleza mata para crear nueva vida, pero la guerra sólo destruye.

Al final surgirá una nueva vida, una planta en la playa, un renacido ciclo vital. Se cerrara el circulo iniciado al principio del film: un cocodrilo solitario en una jungla espesa que nos recuerda el origen primitivo de todo lo extraño , original y esencial que tiene la existencia.

"Oh, alma mía. Déjame entrar en ti, mira a través de mis ojos, contempla las cosas que creaste, mira cómo brillan. Todo brilla". Aunque los los hombres persistan en su error de destruir, la paz, la belleza, la felicidad, la pureza, siempre continuarán existiendo.

MUERTE EN VENECIA (1971)

Mahler, Mann, Visconti

Muerte en Venecia es una obra de arte ya que sólo hay un camino, la búsqueda de la belleza absoluta, idea que todo artista intenta plasmar al final de su proceso de creación. Pero la obra de Thomas Mann y de su posterior representación en el cine llega a lugares insospechados pero gratificantes: el devenir del tiempo, la juventud y la vejez, sucesos vitales que marcan toda existencia, de ahí la creación artística como un deseo de alcanzar la inmortalidad que se nos escapa en nuestra vida real y racional.

El film de Visconti es reflexivo y contemplativo, respetando el espíritu de la obra literaria. La decadencia invade toda la obra fílmica y literaria, y no hay mejor lugar para recrear ese ambiente que la deteriorada, brumosa y poética Venecia.

Pero también muestra la decadencia de una burguesía conservadora y de una aristocracia declinante y ampulosa. Sociedad que conoce muy bien Visconti y donde el barroquismo está perfectamente representado en los ambientes arquitectónicos y en los ricos ropajes de los personajes.

El enamoramiento platónico de Gustav Von Aschenbach por el joven Tadzio que contrastará con la decrepitud que sufre la ciudad producida por la peste que corrompe toda existencia. No es un simple deseo homosexual: es la fascinación del hombre maduro por la belleza y que descubre en la última etapa de su existencia.



LOS DUELISTAS (1977)


Los opuestos se tocan

“Los duelistas” no es una novela histórica. El imperio Napoleónico, su génesis, auge y decadencia; su posterior época, la Restauración, son el marco ambiental donde se desarrolla esta enigmática y misteriosa aventura entre dos personalidades diferente y contrapuestas, D’Hubert y Feraud.
Historia épica que se hace interminable en el tiempo y que se convierte en un duelo sin fin, obsesivo, obcecado. Duelo que desembocará en un orgullo y en una envidia entre dos oficiales del mismo ejercito.

El relato corto de Conrad, el escritor se centra en las motivaciones y los sentimientos de sus protagonistas, Feraud (meridional, impulsivo, rencoroso, violento,... un cabezota en toda regla) y D’Hubert (norteño, reflexivo, sensible,... más atrayente como ser humano) sólo coinciden en su amor al ejercito y a Napoleón ya que son arquetipos opuestos.

Ridley Scott exprimió el jugo de este relato corto hasta su último gota. Su calidad visual recuerdo al maestro Kubrick en su obra maestra "Barry Lyndon". Cada fotograma nos remite a los cuadros de pintores británicos del siglo XVIII. Y en cuanto a la narración no excede el tiempo marcado en la obra escrita en negro sobre blanco, salvando las distancias entre el tiempo fílmico y el tiempo literario.

Metáfora sobre lo inútil de las guerras, de las luchas. ¿Cuál es la causa del inicio de un enfrentamiento?, ¿A qué se debe?.

Dos personalidades enmarcadas en un contexto histórico que sirven al escritor y al realizador para explorar el alma humana.


miércoles, 24 de agosto de 2011

ONEGIN (1998)


ONEGIN Y EL INVERNAL SAN PETERSBURGO

Onegin, novela en verso, es una de las obras fundamentales de Pushkin y una de las novelas rusas más importantes del siglo XIX. Personaje frívolo, cínico y decadente que nos recuerda a Byron o Werther de Goethe, nos introduce plenamente en el romanticismo ruso. La obra es rica en matices sociales, políticos, morales, de una sociedad rusa en una Europa post-napoleónica pero con acusada influencia francesa en las costumbre de la alta sociedad rusa, como también de las clases terratenientes en su ambiente rural.

A mi parecer, cinematográficamente, Martha Fiennes consigue soportar el peso de la novela y mostrarnos la dualidad de Onegin; displicente ante el mundo en el que se mueve pero a la vez absorbido por él. Un relato trasformado en imágenes donde el tiempo y los silencios, aun en sus escuetos pero profundos diálogos, nos hacen navegar hacia sensaciones melancólicas. Hermosa y emotiva a la vez, está realizada con un ritmo pausado pero con gran intensidad. Sí, puede resultar algo preciosista, con cierto aire esteticista en algún momento, pero no hay que olvidar que es una película romántica en su concepción; el peso de la época en la que se desarrolla deja huella inevitablemente.

La ambientación de la película en el San Petersburgo del zar Nicolás I es interesante: la corte y protocolo, el aburrimiento de los nobles y el cinismo de algunos, son estereotipos bien perfilados. La otra cara de la moneda es el ambiente rural menos sofisticado pero muy marcado por la naturaleza, ambiente en el que Onegin no encaja aun sabiendo que es un remanso de paz donde las afectadas formas sociales de la ciudad no son tan marcadas. La cámara retrata la naturaleza tediosa y aburrida de Onegin y también elige el silencio y la ralentización de la imagen para acércanos al ánimo de Tatiana, personaje con un mundo interior que la da un halo de misterio. El color muestra los estados de ánimo de los personajes y la luz favorece en sus tonalidades la ambientación de ese mundo melancólico y que nos recuerda a los pintores románticos de principios del siglo XIX.

Uno de los momentos más impactantes a nivel emocional- sin olvidarnos de la escena del duelo de absoluto romanticismo trágico - es el reencuentro entre los dos protagonistas después de varios años. En ese encuentro afloran los sentimiento más profundos y Onegin se da cuenta de lo que ha perdido; él es un decadente al que le ha podido la pereza para amar, con lo que todo eso significa. Su lucidez sentimental se despierta tardíamente, y por eso le queda un único camino, vagar solitario por las frías e invernales calles de San Peterburgo, metáfora de su alma errante.


Película agradable de ver pero no apta para corazones fríos y desapasionados.